Un casareño desentierra una señora criadilla

Críspulo Vivas se quedó atónito con el ejemplar de este hongo que pesa 314 gramos

Este aficionado posa con esta criadilla que, según dice, jamás había visto. CEDIDA

La gran afición que el casareño Críspulo Vivas Lucas tiene por la recogida de criadillas de tierra le ha propinado una grata sorpresa. Ayer, mientras se dedicaba a coger este hongo en la zona de Santiago, en el término municipal de la localidad, le llamó la atención una pizarra de pequeño tamaño. Se aproximó, y para sorpresa suya y de quienes le acompañaban, vio la cabeza de una gran criadilla de 314 gramos que desenterró cuidadosamente para que no se partiera.

"No he visto nunca algo así y mira que llevo 30 años recogiéndolas, pero encontrar una de estas características no es fácil", explicó a este diario el afortunado recolector de este preciado manjar. Según cuenta, el peso aproximado de una criadilla oscila entre los 30 y 50 gramos. En alguna ocasión también las ha conseguido hasta de 100 gramos, aunque es algo poco frecuente. Lo que no se esperaba es desenterrar una que multiplica por diez su peso habitual. "Me da pena comérmela", dice. Y no es de extrañar porque este pequeño trofeo que le ha brindado la tierra, tras muchos días de intensa lluvia, también ha quedado perplejo a más de un aficionado a esta práctica y a toda su familia.

En estas fechas es habitual ver cómo los casareños dedican sus horas ociosas a la recogida de este tubérculo, que asoma ligeramente su cabeza en la tierra. Su figura redondeada, parecida al de una patata, pero de menor tamaño puede ser de color blanquecino o rojizo. La de Críspulo es blanca y presentaba un aspecto sano. "Está en perfectas condiciones y si no la hubiera encontrado se hubiera acabado pudriendo", asegura.

Se trata, además, de un hongo muy cotizado en la región, que muchos restaurantes presentan en sus cartas. "En unos diez metros cuadrados puedes conseguir unos cuatro kilos de criadillas", apunta. Se llegan a pagar hasta 14 euros por un kilo de criadillas, según afirma este aficionado. En la localidad de Acehúche, se celebra en los últimos años el Día de la Criadilla de Tierra, en donde numerosas personas demuestran su habilidad para recopilar este manjar, y al mismo tiempo inventan sus mejores recetas. "Este año es bueno para la recogida de criadillas porque ha llovido mucho, y aunque requiere de agua, también de calor y por eso todavía no se ven muchas", señala.

Este casareño disfruta a diario del campo, en donde reconoce que pasa muchas horas. Ahora Críspulo disfruta con esta hazaña y, mientras tanto, piensa cómo va a degustar esta adquisición. "Haremos una tortilla o un revuelto con jamón que está riquísimo", dice.