"He sido y soy muy feliz rodeada de mis hijos y nietos"

Felisa Núñez Cantero, mujer casareña de las de toda la vida

Felisa Núñez, en el salon de su casa rodeada de fotografías de toda su familia. L.C.G.
Felisa 'la Chirivica' como es popularmente conocida en la localidad es de esas mujeres que se merece un homenaje por la plena dedicación que, como mujer, ha tenido para su familia, principalmente para sus hijos y nietos. Tiene 82 años, dio a luz a once hijos y tiene en la actualidad 21 nietos y tres biznietos.

 

-       ¿Cuándo empezó a trabajar?

Era una niña, con 8 años recuerdo que ya era niñera, y me daban a cambio la merienda y alguna peseta. Luego empecé ya a servir en las casas. Tuve suerte de tener buenos amos, buenas familias a las que atendí y con las que tengo mucha relación hoy día. También estuve en casa de mi tía Facunda haciendo las cosas de casa. Yo era la segunda de cuatro hermanos. Uno de mis hermanos y yo salíamos a vender las sardinas y lo que recolectábamos de la huerta que teníamos arrendada. Mi padre iba a los pueblos a comprar cosas para vender aquí. Y luego ya entró como guarda del Ayuntamiento y después ya fue municipal hasta que se jubiló.

-       ¿Y tuvo tiempo de ir a la escuela?

No pude ir porque siempre estaba ocupada, toda la vida trabajando, y no sé ni leer ni escribir.

 -       Ha sido madre de familia muy numerosa, ¿cómo se apañaba en aquel entonces?

Tuve muchos hijos, once, porque me gustaban muchos los niños, eran otros tiempos, mientras daba de mamar a uno no me quedaba embarazada, pero luego volvía a estarlo. Con uno o dos hijos iba a trabajar a la tahona de la calle Parra y a repartir el pan. Tuve un marido muy bueno, que me ayudaba muchísimo y muchas veces era él quien hacía la comida, me traía el agua de La Kinea, que acarreaba con la bicicleta. En un baño calentaba el agua y él iba bañando a mis hijos, mientras yo los iba secando. Por la noche lavaba la ropa y la tendía. Me acostaba a las doce o la una de la madrugada, y me levantaba muy temprano, como mucho a las cinco de la mañana para recoger la ropa y plancharla. En ese tiempo había poca ropa pero tenía un balcón muy bueno en la casa de la Plaza de Toros donde vivíamos y no tenía problema. La comida preferida de mi marido y mis hijos era el arroz, que lo hacíamos mucho. Tenía unas cacerolas enormes y nunca hemos tenido problema.

 -       ¿Y todo con el sueldo de su marido?

Sí, él era ladrillero pero luego entró en quiebra y se fue a una empresa de construcción, pero murió al poco tiempo a causa de un infarto. Nos apañábamos con lo que teníamos y hemos sido muy felices. Yo les hacía la ropa a mis hijos, y si algo le tenía que comprar me fiaban en los comercios y lo íbamos pagando poco a poco, y de eso siempre estaré muy agradecida.

-       Del no parar de todos esos años, a estar ahora en un momento diferente de su vida, más relajada.

Me parece mentira con todo lo que he trabajado. Pero estoy muy a gusto, vivo sola en mi casa porque yo quiero, me valgo aún por mí misma con 82 años, voy a misa todos los días porque tengo mucha fe y es lo que me tiene en pie. Mis hijos han sido monaguillos y en vida de Juan Paniagua teníamos en casa la llave de la iglesia. Yo me encargaba de abrirla por las mañanas, a las seis, cuando llegaba el buen tiempo. Todos mis hijos son maravillosos, perdí a dos de ellos, a Justina con 17 meses y a Juan con 26 años en un accidente. Todos me dan mucho cariño, vienen a verme porque yo salgo poco de casa. Mi hijo Jero que ya está jubilado es quien me acompaña al médico. Son todos muy trabajadores y buenas personas. Cuando eran pequeños también ayudaban mucho en las tareas de la casa, tanto los varones como las hembras, ellos también fregaban. Ahora tengo 21 nietos y 3 biznietos. Cuando cumplí 82 años me regalaron un retrato de mi marido y mío con todas sus fotos, no me lo esperaba y me gustó mucho. Lo tengo de frente de mi sillón y lo miro todos los días. Cada vez que pueden vienen a visitarme, no me siento sola, todo lo contrario. Mi nieta Ana vive en el extranjero y me llama también mucho. Durante las Navidades todos vienen a casa y estamos juntos. He sido y soy muy feliz rodeada de todos mis hijos y nietos.