Se recicla una media de 120 litros de aceite usada de los hogares casareños cada mes

Rograsa es la empresa autorizada por la Junta de Extremadura para su retirada

En el único contenedor de recogida de aceite que se ubica en el municipio el mensaje es claro: "recicla tu aceite, no tires ni una gota". Se encuentra junto a otras zonas de depósito de papel, ropa y residuos orgánicos junto al cementerio. Y se especifica que es Rograsa, la empresa autorizada para la recogida de este residuo.

Según su gerente, Ángel Rodrigo, cada mes se recopilan entre 100 y 120 litros de aceite usada, procedente de los hogares casareños. Una cifra que podría considerarse óptima, aunque aseguran que aún se puede reciclar mucho más. "Los vecinos que tienen próximo el contenedor serán los que más acudan allí a depositar todo tipo de aceites, aunque la gente está concienciada no todo el mundo lo hace", indica. Rograsa firmó hace tres años un convenio con el Ayuntamiento.

Pero además, esta empresa se encarga de acudir a cada uno de los establecimientos hosteleros para solicitar la retirada de aceites. Sin embargo, no en todos los sitios lo consiguen. "Hay mucha competencia desleal, intrusismo de gente autónoma que tienen autorización de transporte de residuos y que llega con su furgón y a lo mejor pagan por retirar ese aceite, nosotros sólo hacemos el servicio, no pagamos, pero luego no se sabe la gestión que hacen", explica. Precisamente, tras retirar los bidones de los bares y restaurantes, Rograsa deja constancia con un justificante de dicha recogida donde se deja constar la fecha en la que se ha realizado.

Rograsa lleva en el sector desde hace 25 años y cuenta con todas las autorizaciones vigentes exigidas por Medio Ambiente y Agricultura. Su obligación es entregar el aceite recogido a una planta de reciclaje autorizada. Ellos la destinan a Mérida, y tras realizar el tratamiento y limpieza necesario se consigue que el 99% de la materia prima sea para biodisel. "Todo queda en Extremadura porque se destina a la planta de los Santos de Maimona", asegura.

Desde esta empresa insisten en que son los veterinarios quienes deben vigilar que la normativa se cumple para la correcta recogida y gestión del aceite desechada, ya que es una cuestión de salud pública. "El aceite ha dejado de ser un residuo al estar contaminada con grasa animal se convierte en un subproducto no apto para el consumo humano", sentencia.