Toñi, en el salón de su casa, rodeada de fotos de sus familiares, su gran apoyo durante su enfermedad.
Toñi, en el salón de su casa, rodeada de fotos de sus familiares, su gran apoyo durante su enfermedad. / L.C.G.

“El cáncer de mama te cambia la vida, tienes que luchar y te entran más ganas de vivir”

  • La casareña Toñi González ha padecido esta enfermedad que hoy, 19 de octubre, celebra su lucha mundial

Cada 19 de octubre se conmemora la lucha mundial contra el cáncer de mama. La casareña Toñi González Conejero es una de las miles de mujeres que ha padecido la enfermedad. Muchas otras desafortunadamente se enfrentan a ella en la actualidad. Después de siete años de haberle sido diagnosticado este cáncer, esta vecina de 58 años, lanza mensajes de ánimos para las mujeres que están sumergidas en la misma historia que ya vivió en primera persona. Y con motivo de este día mundial quiere concienciar a la sociedad con un mensaje: “si se coge a tiempo, se puede curar”.

- ¿Cuándo le detectaron el cáncer?

Fue en el año 2009. Yo estaba trabajando, me encontraba bien. En junio del año anterior me enviaron una carta del hospital San Pedro porque tenía 51 años y aconsejaban hacerte una mamografía. Me la hice y los resultados fueron buenos. Llevaba una vida muy activa, pero al año siguiente, en febrero, me llegó otra carta para realizarme la misma prueba en el pueblo, en la caravana que viene cada dos años. En ese momento pensé que si unos meses antes me la había hecho y estaba todo bien para qué me la iba a repetir. Pero lo pensé bien y decidí ir para quedarme más tranquila. Y esa vez me llamaron a casa al quinto día. Me dijeron que tenía que ir al Hospital de la Montaña porque la prueba no había salido bien. Mis nervios empezaron en ese momento. Llegué al hospital como un flan con mi hermana, me dijeron que había que realizar dos biopsias porque me habían detectado un bulto muy pequeño, y tenían que analizarlo y ver si era bueno o malo.

- En ese momento aún no le habían dado el diagnóstico definitivo de la enfermedad, ¿cómo vivió ese día?

Con los nervios que tenía, ese día perdí mi alianza de boda. La guardaría para hacerme las pruebas, pero la debí perder. En ese momento en que te dicen lo que puedes tener te sientes muy mal. Comencé a vivir con una preocupación inmensa porque me decía a mí misma que si me habían hecho esas pruebas es porque algo había. No habían pasado los ocho días y me llamaron desde la residencia para que fuera a una consulta. Fui acompañada de mi marido y allí fue donde me comunicaron que tenía un bulto pequeño y había que quitarlo. Esa noticia fue impactante. Nos mirábamos callados mi marido y yo, no dijimos nada. El médico me dijo cómo lo iba a pasar, que iba a ser un año muy malo, duro, porque me tenía que dar sesiones de quimioterapia y radioterapia. Me dijo que cuanto antes me lo quitaran sería mejor.

- ¿Cómo afrontó la vida a partir de ese momento?

Se me vino el mundo encima. No sabíamos cómo decírselo a nuestros dos hijos. Lloré mucho. Cuando era joven no soportaba la palabra ‘cáncer’. Una vez asistí a una charla sobre el cáncer de mama y me tuve que salir porque no podía escuchar lo que contaban, en aquel momento pensaba que si me pasara a mí no lo podría aguantar. Y mira, me pasó. Cuando me dijeron a mí que tenía cáncer no quería aceptarlo porque viví algo similar con mi madre años antes y sabía lo que me esperaba a mí. Y luego fue mi madre la que con 80 años ha estado ahí para ayudarme a mí. Pero gracias a Dios he salido para adelante con el apoyo de mis hijos, de mi marido, y de toda mi familia que me ha ayudado mucho.

- Sin previo aviso, su vida cotidiana la cambió por el hospital y las consultas médicas…

Sí, el 30 de marzo no se me olvidará en la vida porque fue el día que me operaron. Me llevé un gran susto porque me dijeron que me tenían que hacer la prueba del ganglio centinela que está en la axila, pero dio negativo. Tuve mucha suerte porque no había nada más. Me operaron y estuve ocho días ingresada.

- Y tras la operación, ¿a qué se enfrentó?

Primero me dieron las sesiones de quimioterapia. Fueron seis. En mayo me dieron la primera sesión y me encontraba bien ese día. Recuerdo que cuando llegué a casa fui al acto de inauguración de la plaza de toros. Pero a partir del segundo día la cosa cambió, comencé a estar más cansada, no podía hacer nada porque no podía con mi cuerpo. Se me agarraron los dolores a las muelas del juicio y a la espalda. Lo más duro fue cuando me dijeron que se me tenía que caer el pelo. Y con la primera quimioterapia comenzaron a caerse los primeros mechones, lo pasé peor con eso que con las quimios, estuve quince día sin mirarme al espejo, no podía soportar verme rapada. Pero en ese momento me ayudó mucho mi peluquera, Pili Talavero, que me dijo que había pelucas que podían parecerse a mi propio pelo. Y me la puse, y empecé a estar más contenta, ya salía de casa como si nada, me encontraba tan bien que no me importaba ya nada.

- Los meses iban pasando y el año que le habían dicho que sería muy duro llegaba a su fin. ¿Cómo lo recuerda?

El año finalizó con 30 sesiones de radioterapia. La última fue el 31 de diciembre. Durante todo ese tiempo lloré mucho, pero he luchado todo lo que he podido. Lo he llevado con paciencia, y la gente me ha dado siempre muchos ánimos. Tenía un cáncer y lo tenía que afrontar. En casa no me he estado, he salido mucho a la calle. Recuerdo una vez que me di la quimioterapia y eran las fiestas del Ramo y salí a bailar a la verbena. También he compartido ratos con otras mujeres casareñas a las que les diagnosticaron el mismo cáncer a la vez que a mí. Nos hemos apoyado y animado mucho en estos años. Decíamos que había que tirar para adelante siempre.

- Ya han pasado algunos años, ¿la enfermedad le ha cambiado la vida?

Han pasado siete años y sí, la cambia. Valoras más otras cosas, quieres salir de casa, te entran más ganas de vivir y agradeces que hayas salido para adelante aunque recuerdes los momentos malos que has pasado. Aún no tengo el alta, voy a revisiones cada año. El equipo médico del hospital San Pedro es maravilloso, me han tratado muy bien, incluso cuando pedimos ayuda psicológica para afrontar la enfermedad. Estoy muy agradecida.

- El 19 de octubre es el Día Mundial del Cáncer de mama. Como paciente de esta enfermedad, ¿qué consejo daría a la sociedad?

Que no dejen en el olvido las revisiones, que aunque no se noten nada, puede pasar, cogiendo a tiempo el cáncer se puede curar. Hoy gracias a Dios hay muchos avances y si se coge a tiempo más del 90% de las personas que lo tienen se cura. Todo lo que hagamos por luchar contra el cáncer es poco.

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