El número de peregrinos que llega a la localidad crece cada año

En 2010 más de 1.500 personas pernoctaron o pasaron por el municipio durante su recorrido hacia Santiago de Compostela

Hace unos días, tres amigos peregrinos, poco antes de llegar a la localidad. L.C.G.
CAMINO DE SANTIAGO

Julio Carretero, regenta el Restaurante Majuca, y desde hace algunos años contabiliza de forma aproximada el paso de los peregrinos en la localidad. De hecho destaca algunas cifras: en 2007 pasaron unas 800 personas, en 2008 lo hicieron 1.100 peregrinos y en 2009 se superaron las 1.350 personas. Con estos datos se comprueba que año tras año la peregrinación por la Vía de la Plata va en ascenso. Este municipio es uno de los pocos en los que se puede encontrar un albergue gratuito para trasnochar, adaptado a las necesidades de sus visitantes. Disponen de una veintena de camas literas, baños, cocina, comedor y lavadero.

Los meses en los que se contempla una mayor afluencia de peregrinos son marzo, abril y mayo. En verano, debido a las altas temperaturas en la región, la presencia de peregrinos deja de ser constante. Mientras, el otoño suele ser también una época atractiva para caminar. Incluso diciembre deja ver a caminantes atravesando la localidad.

Proceden de diferentes nacionalidades y ciudades españolas. De entre los extranjeros, la mayoría son ciudadanos alemanes, franceses e italianos. Pero también hay aventureros americanos y coreanos. Así lo detallan los encargados de recopilar los datos de los peregrinos a su llegada a la localidad. "Los peregrinos que hacen el camino en bici se suelen ir, y los que normalmente se quedan son los que llegan caminando", explica Carretero. En el albergue municipal pueden pernoctar una noche, aunque se establecen excepciones para quienes han tenido algún percance por el camino y necesitan quedarse un día más.

 Sin embargo hay normas establecidas que los peregrinos conocen sobradamente en lo que a disposición de una cama se refiere. Los que vienen a pie tienen preferencia sobre los que hacen el recorrido en bicicleta, y estos a su vez sobre los que lo hacen a caballo o burro. "En los meses de mayor afluencia se habilita incluso una sala por si llega más gente para que, al menos, puedan pasar la noche sobre una colchoneta y en sus sacos de dormir", apunta.

Sobre si son más hombres que mujeres los que se atreven a hacer el camino no hay unas estadísticas definidas, y los coordinadores del albergue hacen un balance igualado. En ocasiones llegan niños, bien en bicicletas o en coches de apoyo, quienes se aventuran a realizar algunos tramos concretos. "Aquí se ve de todo, hay gente que llega en bicis con carros remolcados para llevar el equipaje", agrega Carretero.

 Resulta habitual que los peregrinos repitan la experiencia después de algunos años. "Solemos ver a gente que vuelve otra vez y recuerdo a uno que vino en burro y años después regresó", dice. Este hostelero, que acoge a una gran cantidad de peregrinos en su restaurante, asegura que las ensaladas, las pastas y la paella son los platos más demandados durante la primavera y el verano. El menú lo presenta en cuatro idiomas, debido a la gran afluencia de extranjeros, los cuales se interesan también por la comida extremeña.

Pedro Gurria y Javier del Río son un claro ejemplo de los centenares de peregrinos que llegan a la localidad. Estos dos amigos de Logroño pasaron hace unos días por la localidad tras iniciar su andadura en Mérida. Aseguran que lo hacen por afición porque en su currículum de peregrinación ya figuran otros trayectos que han realizado a pie, entre ellos el Camino Primitivo y el Camino Francés. "Hemos empezado en Mérida y no desde Sevilla para evitar el calor del sur y porque queríamos conocer la Extremadura pura y dura", relataron a este diario. Junto a ellos llegó Fernando Cobo, de Santander, y cuyo punto de partida fue Sevilla. "Han sido días de mucho calor, con temperaturas de más de 40 grados, así que bebo siete u ocho litros de agua al día", argumentó.