Los feriantes coinciden en que la crisis afecta al consumo

Tras varios días de fiestas el recinto ferial quedará hoy desalojado

Niños en uno de los puestos ambulantes durante los días de fiesta. L.C.G.
BALANCE DE LAS FIESTAS

Las fiestas han terminado y ahora toca hacer balance. La mayoría de los feriantes y vendedores ambulantes desmontaron la noche del pasado lunes, y anoche aún quedaban algunos puestos de comida rápida y atracciones para los más pequeños.

En general, los propietarios de las atracciones aseguran que actualmente las ferias son "más flojas debido a la crisis". Los precios de los tickets no han subido con respecto al año anterior, pero los usuarios gastan menos en ocio y, por tanto, los beneficios caen. Es el caso de uno de los castillos flotantes que se han instalado en el recinto ferial. Sus propietarios, de la empresa extremeña 'Hermanos Sánchez', aseguran que "la lluvia del pasado jueves, el frío del resto de los días y la crisis nos han perjudicado este año".

Además resaltan que aunque los padres pagan por montar a sus hijos, lo hacen con menos frecuencia. "La gente gasta mucho menos y para nosotros eso no es bueno", dicen. Mantener su puesto estos días les ha costado 75 euros, cifra que han tenido que pagar al Ayuntamiento.

Sin embargo, no todos corren la misma suerte. Por ejemplo, este año la novedad entre los jóvenes ha sido 'La cazuela'. Los propietarios de esta atracción, son naturales de Madrid, y han llegado por primera vez a la localidad. "Hemos venido porque nos cogía de paso y los próximos días nos vamos a la feria de Salamanca", explicaron los jóvenes a este diario.

Reconocen que su atracción ha tenido "tirón entre los jóvenes" y que no les importaría repetir en años próximos puesto que han hecho caja. Por el contrario apuntan que aún así los gastos de la instalación en el recinto ferial no han sido muy económicos. "Hemos pagado 240 euros por ubicarnos y 170 euros de luz", apuntaron la noche antes de iniciar su marcha.

En el caso de los puestos ambulantes destaca cada año la presencia de la empresa familiar de turrones. El matrimonio, procedente del municipio pacense de Castuera, lleva 25 años viniendo a las fiestas del Ramo. "Tenemos que estar aquí porque nosotros vivimos de esto, pero es cierto que aunque se vende, no es como antes y las ventas son más flojas desde el año pasado".

Para los bares de la localidad, las fiestas también "se han salvado" en cuanto a datos económicos se refiere. En algunos casos reconocen que la bajada de las temperaturas de estos días han afectado, en parte, a las expectativas que tenían de mantener sus terrazas ocupadas más tiempo.

En cualquier caso, las fiestas del municipio han contribuido a que hosteleros, feriantes y algunos empresarios incrementen sus beneficios a primeros de septiembre. Un dato, que para comenzar el mes, no está nada mal.