Más de mil personas siguen la ruta trashumante

Las ovejas fueron la principal atracción durante la ruta. L.C.G.

Los participantes regresaron a la localidad acompañados por un rebaño de ovejas. L.C.G.
ÉXITO DE PARTICIPACIÓN

La localidad revivió ayer la práctica de la trashumancia. Más de mil personas asistieron a este encuentro que cada año se celebra en el mes de octubre con motivo de la Semana de la Torta del Casar.

A las diez de la mañana, la plaza de Las Palmera se abarrotó de gente. De padres, niños y abuelos; de matrimonios a los que les gusta caminar, de forasteros llegados de Malpartida de Cáceres o Badajoz para unirse a esta atractiva ruta, que cada año alcanza una mayor popularidad.

Precisamente, la gran presencia de público en la VI Ruta Trashumante, organizada por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Torta del Casar en colaboración con el Ayuntamiento de Casar de Cáceres y la asociación Tagus, fue la nota predominante del día. "Nunca había visto a tanta gente en años anteriores", señalaron muchos de los participantes asiduos a esta ruta. A organizadores y asistentes les resultó difícil, incluso, cuantificar el número aproximado de personas que realizaban el camino.

Los niños madrugaron como si de un día de colegio se tratara, y muchos de ellos hicieron el recorrido en burros, ponis y carros. La comitiva pasó por la ermita de La Encarnación hasta llegar al Centro de Interpretación de Vías Pecuarias, la conocida como la Casa de los Pinotes. Allí se llevó a cabo la primera parada, en la que los asistentes pudieron conocer el modo de vida trashumante así como la historia de la Cañada Soriana Occidental, la cual atraviesa la localidad. Este año no hubo reparto de migas, aunque no faltaron en las mochilas los dulces, refrescos y piezas de fruta para apaciguar la larga caminata.

La travesía continúo con la presencia de un rebaño de 108 ovejas, guiadas por el pastor casareño Pedro González hacia el Gurugú, en donde los participantes tuvieron la oportunidad de ordeñarlas. El último tramo se realizó en dirección a la ermita de Santiago. La calle Larga fue la vía principal de acceso para quienes habían disfrutado del recorrido. Todo el público pudo revivir cómo hace décadas los pastores trasladaban a sus ovejas de lugar para que pastaran, una práctica que ya ha quedado en desuso.

A la llegada a la localidad la organización repartió 100 kilos de frite de cordero, así como 70 kilos de Torta del Casar, 30 kilos de patatera, acompañados de vino Ribera del Guadiana y refrescos. "Todo está buenísimo", puntualizaron los que pudieron disfrutar de esta comida gratuita.

En el Paseo de Extremadura numerosos artesanos se dieron cita para poner a la venta sus productos. Desde los comerciantes de alfombras de Salamanca, hasta el chocolate traído de Navarra, pasando por la miel y demás productos de la tierra extremeña.

El buen tiempo y la óptima organización consiguió que esta edición se consolide un año más como un referente en la localidad. "La ruta ha sido un éxito por la gran participación y esperamos que se mantenga en próximos años", apuntaron desde la organización.