La tradicional fiesta del carbote echa a la gente al campo

Los casareños viven días de fiesta con la llegada del 1 de noviembre, y hoy será la noche más esperada

Una de las familias casareñas, celebrando el carbote. L.C.G.
EN LAS FESTIVIDAD DE LOS SANTOS

La festividad del carbote es una tradición más en la localidad. La víspera del 1 de noviembre está marcada en el calendario como una cita imprescindible. Los casareños se van al campo, en familia o grupos de amigos. La cuestión es disfrutar de esta celebración que cada año sigue acaparando el interés de niños, jóvenes y mayores.

Este año, al coincidir la festividad de Todos los Santos en martes, hay muchos días para festejar. Desde el pasado sábado las inmediaciones de la Virgen del Prado, del pantano viejo o las casas de campo de los diferentes lugares que rodean la localidad se han convertido en el punto de encuentro de quienes acuden a celebrar el popular día de las castañas.

Para muchos el día grande de celebración será esta noche. Las parrillas para asar, la música y el buen ambiente no faltarán en cada una de las fiestas privadas que organizan, principalmente, los jóvenes. Para ello instalan las tiendas de campaña en medio del campo, para prolongar las horas de diversión. Otros organizan la fiesta durante el día, y regresan a casa para cobijarse de las heladas de la noche del primero de noviembre. Quienes tienen casa en el campo encienden la chimenea. Y hay pandillas que alquilan una casa rural fuera de la localidad para disfrutar de este día.

Pese a que el carbote prima por encima de cualquier tradición extranjera, Haloween también se ha palpado este año. Grupos de adolescentes se han ataviado con sus caretas de terror y capas, y han llamado a cada puerta para ofrecer "truco o trato" a los vecinos. Y con algo de suerte, han conseguido alguna que otra moneda. Otros grupos de jóvenes también han organizado una fiesta temática de terror, con disfraces ingeniosos para asustar y dar miedo.

Pero las redes sociales lo dejan claro, los jóvenes de la localidad prefieren el carbote. "Creo que deberíamos valorar más nuestras tradiciones y dejar de consumir costumbres extranjeras, pues al final vamos a perder nuestra cultura, nuestra singularidad", responde Agustín Barrera, a la pregunta formulada por el usuario Casar de Cáceres en Facebook. Como él, muchos jóvenes exclaman la celebración de esta fiesta.

Los churros y el chocolate tampoco pasan desapercibidos estos días. El ir y venir a las churrerías es otra de las tradiciones que se mantienen. De hecho, los establecimientos prolongan sus horarios durante este puente. En casa las familias también elaboran sus chocolatadas.

Y es que hay carbote para todos los gustos. Lo que no falla es el interés de los casareños por seguir manteniendo viva una tradición con la que se divierten, y que logra cosechar cada año miles de historias para el recuerdo.