Un Belén casareño con mucha tradición

Antonio González
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En el Belén del casareño Antonio González, el rey Baltasar, el negro, siempre va primero. Aunque hay días que lo cambia de posición, siempre lidera el camino, en su robusto camello. Su familia siempre ha sentido preferencia por este rey mago, y de ahí la prioridad por él.

Pero no sólo Melchor, Gaspar y Baltasar adquieren importancia en este portal casareño, en el que también están presentes alrededor de 125 personajes y varias decenas de animales, entre ellas, ovejas, reses o gallinas. Sobre una superficie aproximada de nueve metros cuadrados se recrea la vida del portal de Belén.

La casa de Antonio se convierte cada año en un pueblo pequeño, lleno de detalles, definiendo cada escenario como si verdaderamente allí continuase habiendo vida. Se trata de un belén tradicional, de los que sin necesidad de figuras en movimiento, revive la esencia del momento en el que Jesús acaba de llegar al mundo. "Llevamos haciéndolo toda la vida, mi madre siempre lo hacía y desde que me casé continué en casa, porque a mi mujer y mi hija también les gusta", señala este aficionado.

El portal, con María, José y el Niño, adornado por las enaguas y los calzones de color blanco. Al fondo el castillo de Herodes, que este año luce escaleras engalanadas como si de la mejor piedra o mármol de la época se tratara. Al otro extremo la posada, muy cerca de la cual está el río y la cascada donde es visible la caída del agua. Allí está el pescador. Las casas del zapatero y la costurera, los chozos de los vecinos del pueblo, los comerciantes de quesos donde no falta la conocida Torta del Casar y el queso fresco de vaca, pescados o dulces en miniatura son otros de los escenarios que aparecen en este perfeccionado ambiente. En el pueblo hay una fuente de agua que no deja indiferente a nadie. "El agua la consigo con una bomba de una pecera que retorna una y otra vez", añade.

Las mujeres asando las castañas, muy típico de estas fechas, la frutería y la panadería, o las mujeres lavando en el río llaman la atención. Todo perfectamente diseñado, con una gran variedad de materiales, entre ellos, el corcho y la madera, la tierra, arena, piedras, pizarra y demás elementos de la naturaleza. "Todo lo reciclamos de un año a otro, la arena es de la playa de cuando hemos estado de vacaciones y todo lo que vemos que nos puede servir cuando paseamos por el campo lo recogemos", explica. Los zapatos de las 'Barbies' con las que jugaba su hija están adaptados y transformados a la época, al igual que las sartenes, pertenecientes a regalos de niñez. Las luces de las hogueras iluminan el poblado cuando se hace de noche.

A Antonio le gusta innovar, conseguir que el belén sea diferente cada Navidad. "Vamos incorporando nuevos personajes y objetos para darle un toque diferente, y también buscamos ideas en Internet", comenta. Y este año la nueva adquisición son los Reyes, con un formato de mayor tamaño. La matanza del cerdo es otra de las novedades, a las que ha querido dar un lugar visible. El próximo año el pescador y la mujer que recoge en el pozo los cántaros del agua serán nuevos. "Es muy difícil encontrar figuras de niños y mujeres, hay muy pocas, y todas las que vemos las vamos comprando", dice.

Aunque su belén ha vuelto a recibir el primer premio en el concurso organizado por la Universidad Popular de este año, dotado con 100 euro, Antonio asegura que se trata de una tradición de su familia, y desde que él tiene uso de razón, en su casa no ha faltado un Misterio o un belén. El coste de este belén resulta incalculable. Antonio y su familia ya han perdido la cuenta de la inversión realizada. "Son muchas piezas y nunca hemos contado lo que nos hemos podido gastar en todos estos años", asegura la familia. También cabe destacar el tiempo que tarda en montar el belén, que cada año ronda los 30 días.

Las puertas de casa de Antonio están abiertas, en la calle El Santo, número 100, para quienes quieran visitar su trabajo. Allí podrán ver también al 'cagón', una figura extremeña, que no puede faltar cada año a esta cita. "Por él preguntan sobre todo los niños, y es extremeño, no es el 'caganés' que hay ahora", resalta este aficionado. Decenas de vecinos acuden cada Navidad a su casa para ver con sus propios ojos este pequeño pueblo. "Todo el que quiera puede venir, la puerta está abierta para quienes quieran verlo", sentencia. Esta muestra estará presente en la localidad hasta después de Reyes.