Una vida, un árbol

Los 42 árboles están ubicados en el circuito deportivo de la charca

Uno de los pequeños agraciados con un árbol. L.C.G.

Dentro de unos años, los 42 niños que nacieron en 2011 se darán cuenta del significado de tener un árbol con su nombre y apellidos. Plantar un árbol por cada recién nacido es una de las tradiciones que se sigue manteniendo en la localidad y, tras cinco años, un total de 214 menores cuentan con uno propio en diferentes zonas verdes del municipio casareño.

El Ayuntamiento puso en marcha esta iniciativa al inicio de la pasada legislatura con el fin de "defender los valores ecológicos y de obsequiar a los padres que han tenido un hijo". Así lo ha explicado el alcalde, Florencio Rincón, quien ha convocado hoy junto al circuito deportivo de la charca a las 42 familias para asignar el árbol con una placa que lleva el nombre de sus hijos.

En total, 22 niñas y 20 niños han sido los protagonistas del día. Todos han estado acompañados de sus padres, abuelos o tíos, quienes han mostrado su satisfacción con la designación de cada árbol. "Es algo muy bonito y cuando sean algo más mayores se darán cuenta de que lleva su nombre y podrán venir a verlo", indicó una de las familias.

El reparto de árboles, plantados hace unos tres años por el Consistorio, se ha realizado por fechas de nacimiento, de enero a diciembre. De esta forma, cada familia ha tenido la oportunidad de ubicarse junto a cada árbol asignado para inmortalizar este momento con varias fotografías que quedarán para el recuerdo. Los pequeños han estado presentes durante la colocación de la placa. "Habrá que venir de vez en cuando a ver si el árbol crece y a cuidarlo", señalaron algunas abuelas, orgullosas con este acto.

Hay familias con varios hijos que ya han vivido esta experiencia anteriormente, y que hoy han vuelto a estar presentes en la entrega de estos árboles. Algunos casareños que viven en otras ciudades y que el pasado año tuvieron un hijo también han podido ser partícipes de esta iniciativa. Una de las familias ha escogido su árbol en el parque de Donantes de Sangre, en el otro extremo de la charca.

El buen tiempo ha hecho que este encuentro se haya desarrollado de una forma relajada, y con la presencia de más de un centenar de vecinos. Para finalizar el acto los asistentes han compartido un aperitivo en uno de los bares de la localidad. El próximo año serán los niños nacidos en 2012 quienes puedan disfrutar también de su propio árbol.