Una gran sardinada de 80 kilos dice adiós al Carnaval 2012

Pocos niños participan en el desfile fúnebre

Un reducido grupo de niños se implica en este acto, y se teme que la tradición se pierda. L.C.G.
Decenas de personas guardaron fila para hacerse con un plato de sardina, acompañada de pan y vino. Ayer el Carnaval se despidió con este acto, que mantiene la tradición de echar a la gente a la calle, pero en la que los niños cada vez se implican menos.

Apenas hubo una veintena de pequeños vestidos, como se hacía antes, de luto. El cortejo fúnebre, con la popular sardina, partió de la Casa de Cultura poco después de las 18.30 horas. Pero en ese momento la mayoría de los asistentes se encontraban junto a la plaza de Las Palmeras.

Pocos niños, unos ataviados con vestimenta negra y otros no, recorrieron una parte del Paseo de Extremadura portando la sardina, y desfilando tras ella. El desfile concluyó en la plaza, en donde se procedió a la quema de la sardina en presencia de niños y mayores.

El sentido de este día cada vez adquiere menos protagonismo en la localidad. Hay poca implicación por mantener viva esta tradición que hasta hace unos años contaba con más seguidores. "Recuerdo cuando yo era pequeña que la procesión la hacíamos por la calle Larga e íbamos mucha gente vestida de mayores", apuntó una de las asistentes. Desde la organización también señalaron que si los niños y jóvenes no participan de este acto acabará perdiéndose.

Lo que no se pierde es la costumbre de ir a comer la sardina ese día. El colectivo de mayores de la localidad y representantes de las Amas de Casa fueron los encargados de organizar la gran sardinada. El Ayuntamiento ha aportado este año unos 80 kilos de sardinas, y varios litros de vino y kilos de pan.

No sólo los asistentes a la plaza del ferial pudieron degustar este delicioso plato, ya que los mayores de los pisos tutelados recibieron este obsequio por parte del Consistorio.

De esta forma se despidieron unos días festivos, donde los disfraces han sido los protagonistas. Hoy todo vuelve a la normalidad, los niños al colegio, y los jóvenes al instituto. Toca madrugar y hacer las tareas tras un largo puente de ocio.