Gemelos y mellizos, hermanos que no pueden vivir el uno sin el otro

Las parejas de hermanos nacidos el mismo día en la localidad rondan la treintena

Algunos gemelos y mellizos casareños. L.C.G.
HISTORIAS DE NUESTRO PUEBLO

En nuestras vidas es habitual conocer a parejas de gemelos o mellizos. Solemos preguntar quién es quien, sin saber si los estamos llamando a cada uno por su nombre. La mayoría deja alguna pista física. En Casar de Cáceres hay más parejas de mellizos que de gemelos. Entre unos y otros rondan la treintena. Una cifra estimada, ya que no existe un registro oficial sobre ello. Hay estadísticas que apuntan que alrededor del 2% de los embarazos son de gemelos y mellizos.

Pero nada tienen que ver unos y otros. La teoría nos dice que los gemelos son del mismo sexo, provienen de la división de un único óvulo fecundado, y son casi idénticos. Los mellizos, en cambio, guardan el mismo parecido genético que el que pueda tener entre sí cualquier otra pareja de hermanos. En este caso provienen de dos óvulos fecundados y, como consecuencia, pueden ser de distinto sexo y muy diferentes físicamente.  

En muchos casos las parejas de hermanos nacen por causas hereditarias. Prado y Puerto Ordiales Chaparro son gemelas, y han visto repetida su historia con el nacimiento de Elena e Irene, hijas de Prado. En su familia han tenido muchos casos parecidos. Las hermanas sienten pasión la una por la otra. Tanta, que cuando Puerto se casó, a Prado la vida le cambió. "Casi me cuesta una depresión al ver que mi hermana no estaba en la cama de al lado", relata. Puerto sentía lo mismo. Aunque son muy parecidas, se les distingue bien. Dicen que la semejanza de su aspecto físico va por épocas, ya que hay veces que una lleva el pelo más largo que la otra. Puerto es más moderna vistiendo, y Prado más clásica. Las dos comparten aficiones, los caballos y pasar su tiempo libre en el campo.

La sorpresa fue mayúscula cuando nacieron las gemelas de Prado el 6 de agosto de 2008. "Me eché a llorar y mi familia se lo imaginaba porque engordé mucho en poco tiempo, y mi marido siempre me decía que iban a ser dos", cuenta. De sus hijas y sobrinas cuentan que no se parecen a ellas cuando fueron niñas. "Mi madre siempre decía que éramos muy inquietas pero no nos pegábamos, mis hijas siempre están discutiendo", aclara. En ambas generaciones las enfermadades han llegado al mismo tiempo. "Cuando tenían seis meses a una la llevé al hospital a las cuatro de la tarde, y a las ocho se presentó mi marido con la otra, las dos con bronquitis", dice. Puerto tiene dos niños, de distintas edades, aunque dice que repetir la experiencia de su madre y hermana no le hubiera importado. Las dos reconocen que, con solo mirarse, saben lo que tienen que decirse. "Existe una complicidad que no se tiene con otro hermano".

Luis Miguel y Javier Lázaro González también son gemelos. Nacieron el 25 de octubre de 1981. Nada más nacer, le atribuyeron una pulsera con sus nombres para no ser confundidos. "Mis padres bordaban en los trajes nuestros nombres, aunque mi madre nunca se ha equivocado al llamarnos, por algo dicen que madre solo hay una", explican. Los hermanos son uña y carne. Según cuentan han compartido juegos, estudios, aficiones, e incluso, castigos. Ahora hasta el mismo trabajo. "Hemos compartido casi todo y digo casi todo porque lo único que no hemos compartido ha sido pareja, en este aspecto somos diferentes, a Javier le gustan las rubias y a mí las morenas", ironiza Luis Miguel.

Ser gemelo o mellizo llega a tener sus pros y contras. Luis Miguel y Javier recuerdan cómo compartían los castigos en el colegio, se turnaban sin que las profesoras se dieran cuentan. En el fútbol se cambiaban para no ser amonestados y así evitar la expulsión, han utilizado el carnet joven y el de conducir cuando al otro se le olvidaba. "Tengo que reconocer que nunca hemos hecho un examen el uno por el otro", dicen. Estos hermanos se admiran. "Nunca te sientes sólo, siempre tienes un compañero al lado", indican.

María y Lucía Cebrián Iglesias tienen 6 años. Nacieron el 28 de agosto de 2005. En su familia han tenido antecedentes de mellizos, e incluso, de trillizos. "Los profesores algunas veces se equivocan al llamarnos", apuntan. Suelen vestir iguales, aunque su madre reconoce que les pone el mismo modelo pero de diferente color. Se llevan muy bien y mantienen el mismo corte de pelo y peinado. Tienen un hermano. Su madre echa la vista atrás y cuenta cómo fue su reacción cuando se enteró que tendría gemelas. "Me llevé un sofocón porque me cayó de sorpresa". Ahora es feliz viendo crecer a sus niñas. De alguna forma intuían que podrían llegar nuevos embarazos gemelares. "Sabíamos que a algunas de las hermanas le iba a tocar tener dos al mismo tiempo", añade.

Álvaro y Alberto Cerro Floriano nacieron unos días más tarde que sus amigas Elena e Irene, el 29 de agosto de 2008. Sus padres se enteraron de que esperaban gemelos el día de los enamorados. "Primero me dijeron que era uno sólo y que venía con el corazón muy fuerte, a la semana siguiente me dijeron que eran dos", dice Sira, la madre de los pequeños. Alberto y Álvaro también pelean. "Si separo al uno del otro, el otro llora. Recuerdo una vez que uno se quedó con mi madre y otro con mi suegra y casi se ponen malos por no estar el uno con el otro", relata. En su memoria le quedará siempre el día que vio a sus hijos, siendo bebés, mirarse y expresarse entre ellos. "Era como si se estuvieran entendiendo sin saber hablar". Sira habla de su embarazo. Con Álvaro tuvo un parto natural, pero con Alberto le tuvieron que practicar la cesárea de urgencia porque corría riesgo. Los dos hermanos se llevan, desde que nacieron, alrededor de 400 gramos de diferencia.

Los únicos trillizos

Muy peculiar es la historia de los trillizos casareños. En la familia de Samuel, Noel e Ismael no hay ningún antecedente similar. Los hermanos Ronco Moreno nacieron del cuarto embarazo de su madre el 27 de septiembre de 1994. Tienen dos hermanas y un hermano mayores que ellos. El caso es curioso. Noel y Samuel podrían pasar como gemelos, nacieron de la misma placenta. Ismael, en cambio, guarda poco parecido con sus hermanos. Los jóvenes de 17 años estudian la ESO. De pequeños compartían las mismas aficiones, ahora cada uno tiene sus preferencias. A Ismael le llama la atención la percusión y el deporte. Sus hermanos también practican deporte.

Reconocen que nacer en una familia numerosa, con seis hermanos, les ha dado pocos caprichos. "Si se nos antojaba algo mi madre no me lo compraba porque tenía más hermanos", dice Ismael. Reconocen que se llevan bien, "de pequeños discutíamos más, pero ahora nos tenemos mucho respeto". Ismael nació primero. Según establece el Código Civil Español en su artículo 31 es mayor el primero en el orden de nacimiento. "La prioridad del nacimiento, en el caso de partos dobles, da al primer nacido los derechos que la ley reconozca al primogénito", se lee. Así lo confirma Prado, a quien siempre le había picado la curiosidad este asunto con el que mellizos y gemelos mantienen discrepancias. Hay quienes piensan que el último en nacer, es el mayor, al engendrarse antes.

Críspulo y Pedro Lucas Vivas son mellizos. Su madre los tuvo con 42 años, en su sexto embarazo, el 12 de octubre de 1965. Sus abuelos maternos también tuvieron mellizos. No fueron niños prematuros, según cuentan, su madre tuvo un embarazo normal. Pedro era más alto que Críspulo, pero hoy día es al revés. El primero se parecía a su madre, el segundo más a su padre. Pero como mellizos han compartido la mayor parte de momentos de sus vidas juntos. A los dos le operaron de apendicitis, con tres años de diferencia. Los dos han padecido de anginas. Aunque en esto de los achaques también han tenido algunas diferencias. Críspulo fue operado de tabique nasal, y Pedro anda peor de la vista. Los dos están solteros y viven con dos de sus hermanos.

De su infancia recuerdan los regalos idénticos que les hacían sus padres y tíos. "Si nos regalaban un avión, eran iguales, sólo cambiaba el color", dicen. En aquella época su madre les vestía idénticos. Guardan la foto de recuerdo. "En la calle Barrionuevo era donde más había mellizos había cuando nosotros éramos pequeños", apuntan. Los dos se llevan muy bien y reconocen que "nos echamos de menos el uno al otro cuando no estamos juntos".

Niñas de cuatro kilos

Las hermanas Prado y Rosa María Molano Martín nacieron el 21 de septiembre de 1968 en una familia de mellizos. Su padre lo es. Recuerdan con cariño a las matronas que atendieron a su madre en el parto, a Modesta y Augusta. "Nacimos en nuestra casa y pesamos cuatro kilos cada una", aseguran. Las dos usan gafas. Cada una tiene dos hijos. "Cuando estábamos embarazadas nuestra madre nos decía que no fuéramos a llorar si nos decían que venían dos", ríen. Esa era la primera pregunta que le hacían al ginecólogo. Las enfermedades las han pasado casi al mismo tiempo. Si una tenía paperas o sarampión, a los pocos días lo pillaba la otra. Físicamente no se parecen demasiado, pero están muy unidas. "Desde pequeña siempre hemos tirado la una de la otra". No entienden sus vidas la una sin la otra.

David y Francisco Rubio Bello son mellizos. Fue el primer embarazo de su madre y ningún familiar había tenido una pareja seguida. Nacieron el 30 de septiembre de 1976. "Sólo se parecen en el físico", dicen sus mujeres, Patricia y Gema, a las que casualmente conocieron en la misma barriada. Vivían una enfrente de la otra. "David es mas serio, y Francisco más cariñoso". Francisco será padre en unos meses, pero su hermano ya tiene dos niñas. Han compartido casi toda su vida, incluso hicieron la mili juntos. En aquella época era cuando menos coincidían porque hacían diferentes turnos en la cocina. "Nos veían siempre allí y la gente decía este tío nunca se va de vacaciones". Los dos pasaron la varicela a sus 28 años. "Se ponen de acuerdo hasta para eso", dicen sus mujeres. David es más deportista que su mellizo, a quien le gusta más la caza. Y son del mismo equipo de fútbol, del Real Madrid. Han usado sus artimañas cuando jugaban al fútbol, suplantando, en ocasiones su verdadera identidad. "Te pasas la vida dando explicaciones porque toda la gente te pregunta quién es quién".

Todas sus historias son peculiares. A ella se sumarán en pocos meses los mellizos del matrimonio formado por Mario Gómez y Angélica Villa. Un suma y sigue que, a muchos, les coge por sorpresa. Pero cierto, y  siempre se ha dicho, que donde caben dos, caben tres.