La crisis multiplica el encendido de chimeneas de leña en la localidad

Decenas de vecinos muestran su malestar porque supone un trastorno en su vida cotidiana

NO EXISTE ORDENANZA MUNICIPAL

El número de chimeneas y estufas de leña en funcionamiento se ha incrementado de forma notable en los últimos meses en la localidad. Para hacer frente a la crisis, los vecinos casareños buscan alternativas en este tipo de materias primas, más asequibles, para calentar sus hogares tras el aumento del precio del combustible y la luz.

El objetivo es ahorrar más euros, con opciones menos onerosas. Sin embargo, la parte negativa de todo esto no es la prudencia en el gasto de las familias, sino que, a mayor número de chimeneas encendidas, se generan más quejas de vecinos que muestran su disconformidad con este tipo de chimeneas, ya que según explican resultan incómodas en pleno casco urbano.

De hecho, la Oficina de Consumo, en lo que va de invierno ha recibido más de medio centenar de quejas sobre este asunto, aunque insisten en que poco pueden hacer desde este servicio. A día de hoy no existe una ordenanza municipal reguladora sobre el uso habitual de chimeneas en el casco urbano. La construcción de chimeneas en las casas antiguas se rige por el Código Civil, mientras que las nuevas lo hacen según el Código técnico vigente.

En esta Oficina, el consumidor no puede hacer una reclamación, ya que no llega a ningún sitio. Lo único que puede hacerse es consultar sobre este asunto, pero finalmente se les deriva al Consistorio. "La gente no quiere ir a un juzgado, hay casos en los que se ha logrado que los vecinos levanten más las chimeneas, pero el humo sigue estando ahí", aseguran.

Desde el Ayuntamiento confirman que no es competencia de ellos sancionar a quienes hacen uso de las chimeneas. Su única misión es que las construcciones cumplan con las condiciones técnicas exigidas por la Mancomunidad, respetando la altura permitida por ley para la salida de humos. "El Ayuntamiento lo único que puede hacer es ver si esto se cumple, pero no podemos sancionar, tienen que tramitarlo por el Juzgado", señalan fuentes municipales.

Esta situación mantiene en jaque a decenas de familias. Aseguran que el malestar se debe principalmente al no poder ventilar sus casas cómodamente, o al hecho de no poder tender la ropa en patios o terrazas sin evitar que queden impregnadas del olor a humo.

Los afectados pretenden por todos los medios evitar los enfrentamientos con los vecinos que hacen uso de las chimeneas. Pero son muchas las zonas afectadas, entre ellas, la calle Barrionuevo Bajo, diferentes vías del Ejido de Abajo, la calle Larga Baja, Constitución, El Cura, e incluso, la calle Lisboa. "Es una faena vivir pendiente de que el vecino te ponga la chimenea, para ellos no es un problema, pero para nosotros sí", dice un vecino afectado que prefiere mantener el anonimato.

"Ha habido gente que hace ya varios años empezaron a preguntar si esto estaba permitido, pero este invierno son muchas las familias que han mostrado sus quejas", aseguran desde Consumo.

Otra vecina afectada de la calle Barrionuevo Bajo explica su situación. "Las sábanas y la ropa huelen a humo, tenemos que estar atentos a quitar la ropa antes de que la enciendan, pero no podemos hacer nada porque nos han dicho que la chimenea del vecino cumple con las características". Otros prefieren tender la ropa en casas de sus familiares, aunque suponga un trastorno en la vida cotidiana para ellos.

"Saldrá más barato calentar la casa con todo esto de la crisis, pero es una faena para quienes lo sufrimos", sentencian los afectados a este diario.