Historia de los cuadros de la ermita de la Virgen del Prado

En realidad, no se sabe quién pintó los cuadros que se ubican en el interior de este santuario

No se sabe en realidad quién pintó estos cuadros. Ignacio de Tomás Hidalgo pintor procedente de una familia de Villanueva de la Serena, retoca los cuadros, porque en uno de ellos, el de la Adoración de los Pastores se lee lo siguiente: "IGNACIO JOSEPH  A RENOVADO ESTA HOBRA DE SU MAESTRO ESTE AÑO DE 1766". Vicente Barbadillo hizo unos acreditados marcos para estos cuadros.

En los libros de la Cofradía lo único que se menciona es un pago de 444 reales que se da "al dicho/pintor de Cáceres... por retocar/los cuadros colaterales en el año 1766", (libro de Cofradía de Ntra. Sra. Del Prado, Casar de Cáceres, nº 89 sin foliar) fecha que coincide con la que aparece en el citado cuadro.   En 1767 este artista pintó en esta ocasión los dos frisos de los altares laterales, percibiendo por dicho trabajo 55 reales (libro de Cofradía de Ntra. Sra. Del Prado, Casar de Cáceres, nº 86 sin foliar).

Ambas obras son de la escuela sevillana y no están exentas de cierto mérito.

En el CUADRO DE LA ADORACION (1,64 x 2,08), se presenta la escena con soltura técnica. Aparecen en el lado izquierdo, de modo escalonado ascendente, el buey, Jesús, María sentada presentado al Niño y San José tras ella. La parte restante del  lienzo está ocupada por los pastores, quienes son representados con gran realismo, tanto en los rostros, manos, etcétera, como en el atuendo. Se corona la obra, en la zona central superior por un grupo de ángeles entre nubes. La composición es estudiada, los personajes dibujan un triángulo cuyo vértice superior está en el coro de ángeles, descendiendo la línea por el lado derecho, por un pastor, de pie y algo inclinado, y sigue la proyección un niño acompañado de perro. El lado contrario está formado por figuras del Misterio ya comentado.

Es una obra cuidada en los detalles, realista en sus  elementos y trabajada en su conjunto.

El otro lienzo que hace juego con el anterior, representa  a SAN JUAN EVANGELISTA escribiendo (1,64 x 2,08), está de pie, con libro abierto en la mano izquierda y pluma en la diestra. Su figura ocupa casi la totalidad del óleo, está perfectamente encuadrada y bien realizada, tras él se encuentra un paisaje algo abrupto, con montañas y árboles cuidadosamente realizados. Del lado centro-izquierdo, aparece media águila, atributo del representado, portando un tintero en el pico. En el ángulo superior izquierdo se realizó con posterioridad una Inmaculada entre nubes, que nada tiene que ver con el conjunto. Sorprende en la obra el realismo de las manos y pies, estos últimos desnudos.

No sabemos si el autor de estos cuadros fue en realidad NICOLÁS ANTONIO JOSÉ HIDALGO (1716-1789) natural de Villanueva de la Serena, hijo de Bartolomé Hidalgo Reinoso y Antonia González Cabezas. Pero en el supuesto caso de que estas obras sean suyas, podemos decir que era conocedor de la técnica pictórica.