Corazones divididos con España y Brasil, ¿quién ganará?

La brasileña Simone Pérez Fiali residente en Casar, y la casareña Patricia Andrada Barrantes, que vive en Brasil, cuentan cómo vivirán el partido histórico

Gaia, hija de Patricia Andrada Barrantes, con la camiseta de La Roja y gorra italiana; y Simone Pérez con las camisetas de los dos países de su vida. CEDIDA

Simone Pérez Fiali, quien desde 1995 reside en Casar de Cáceres, tiene el corazón divido. Verá el partido junto a su familia en casa, apoyando en esta ocasión, los dos colores más importantes de su vida, el rojo y el amarillo.

Su padre, extremeño, emigró a Brasil a los 16 años. "Toda la vida nos ha dicho que jamás quería que jugara Brasil y España, primero porque España era su país de origen y segundo por que Brasil era el país donde vivía, tenía a su familia y el cual adoraba". Simone reconoce que, por aquel entonces, no entendía los sentimientos de su padre. "Hoy tengo su misma situación y lo entiendo perfectamente", dice.

El pase a la final de ambas selecciones ha puesto en un aprieto a Simone y su familia. "Me tira mi patria, quiero que gane Brasil pero también adoro España que es la tierra de mi padre, la que nos acogió con tanto cariño, sobre todo Casar de Cáceres, que ha visto crecer a mis hijas, a mi nieta que es española y maravillosa, y a mi yerno que es estupendo, y por eso no me agrada que pierda España", explica.

Ante esta tesitura Simone saca una conclusión sobre como va a afrontar este partido: "Tendré que sufrir el domingo y que gane el que tenga más suerte porque al final los son dos equipazos", puntualiza.

Al otro lado, en Brasil, se encuentra la casareña Patricia Andrada Barrantes, que se trasladó allí por motivos de trabajo junto a su hija, Gaia, y su marido italiano, Dino. Por eso no dejará pasar la oportunidad de vivir este encuentro histórico de una forma especial. "Estamos organizando un churrasco, una barbacoa típica brasileña, en casa de unos amigos", dice. Verán el partido con una pareja de españoles de Puertollano, y otra pareja formada por un malagueño y una portuguesa.

Residen en un complejo junto a unas 300 familias brasileñas. "Mi amigo de Málaga va a colgar la bandera de España en su balcón", dice. Será una provocación, según señala, pero también asegura que los brasileños llevan varios días enviando mensajes con "picadas" para calentar el ambiente.

Esta joven casareña cuenta que en Brasil se vive de una manera "absurda" el fútbol, sobre todo las finales en la que juega Brasil. "El país se para, las empresas cierran, la gente se arremolina en los bares, desde la limpiadora hasta el directivo de empresa, todos por igual, niños, mujeres y hombres, así que no quiero imaginar cómo va a ser si ganan", relata.

Patricia sabe que están en minoría y por eso apunta que "en casa de nuestros amigos solo aceptamos 'torcedores' de España".

En cualquier caso, brasileños y casareños, sueñan con el encuentro de mañana, y se preparan para disfrutar de una final que promete.