Las primeras monaguillas de la parroquia casareña

Lucía Pacheco y Lucía Lucas, de 10 años, llevan más de un año ejerciendo sus funciones en las misas

Lucía Pacheco y Lucía Lucas. L.C.G.

Nunca antes dos niñas habían participado en la celebración de una Eucaristía en la localidad. Nunca, hasta que llegaron dos buenas amigas, Lucía Pacheco y Lucía Lucas, quienes con nueve años decidieron responsabilizarse con este cometido, que hasta ahora sólo practicaban los niños.

En la parroquia hay un total de diez monaguillos. Por lo general el párroco invita a los niños a participar de una forma más activa en las celebraciones religiosas, incluso, desde antes de tomar la Primera Comunión. A estas niñas casareñas les llamaba la atención ser monaguillas y aceptaron la petición de Ceferino de las Heras. "Nos gusta mucho ir a misa y nos lo pasamos muy bien", aseguran. Ese fue el motivo por el que, tras más de un año, continúan ejerciendo esta labor.

Recientemente han recibido el carnet en el que se deja constancia del papel que ejercen en la parroquia, así como un libro del acólito editado por el Seminario Diocesano Coria-Cáceres en el que se les explica cada una de sus funciones. Ese día la parroquia les organizó una fiesta para celebrar que oficialmente eran monaguillas.

Aunque su experiencia como asistentes al sacerdote en las misas de los domingos comenzó antes de que hicieran la Comunión, ellas desempeñaban sus funciones, pero no comulgaban. "Ahora que ya la han hecho comulgan en cada misa, incluso Lucía Lucas que es celíaca también lo hace", explica Belén Chaves, madre de Lucía Pacheco.

Estas amigas que comparten el gusto por la celebración religiosa señalan que "de tanto oír las misas ya nos las sabíamos de memoria". Los sábados por la tarde acuden a los ensayos a la parroquia. Allí practican cómo tocar la esquila, colocar la bandeja en el momento de la Comunión o las ofrendas. "Lo que más nos gusta es coger la bandeja, y la esquila también pero no la sabemos tocar bien", reconocen.

"Me llevé una sorpresa cuando me dijo que quería ser monaguilla, pero ahora estoy orgullosa de verla en los actos", dice Belén. Paqui Mendo, madre de Lucía Lucas, también está encantada con la decisión de su hija, a la que siempre ha llevado a misa, desde que tenía una semana de vida. "A mí me gusta mucho ir a misa y yo se lo he inculcado a ella", asegura.

Ellas comparten nombre y una nueva experiencia con sus trajes rojos y blancos.