La piedra del 'extraterrestre' de Casar de Cáceres

Está xpuesta en la sala de Epigrafía del Museo de las Veletas. CEDIDA

Desde hace unos meses se está hablando mucho en el pueblo de una piedra, un bloque de granito que unos llaman "el esqueleto", "el astronauta", "el extraterrestre", "la piedra del cementerio", en fin que la cultura popular sabe darle nombre curiosos a las cosas y eso es una virtud, porque denota las ganas de conocer e identificar, ganas de conocer y saber.

Pues bien, la piedra es una estela funeraria, es decir, y salvando las distancias, algo parecido a la actuales lápidas funerarias del cementerio. En ellas aparecen datos de la persona difunta como su nombre, la edad, dibujos, algunas frases típicas (descanse en paz,...).Esto, que es normal en nuestros actuales cementerios, viene haciéndose desde la más remota antigüedad y es una información muy valiosa para el estudio de la historia.

La estela de Casar de Cáceres es un sillar de granito que mide 1'12cm. x 48 cm. X 17 cm. en la que está tallada, en bajo relieve, una figura humana, frontal excepto los pies que aparecen de perfil, de cara sonriente y un tanto desproporcionada. Una representación antropomorfa (humana) muy básica. La característica singular de la estela es que la inscripción, las letras, se ponen en el cuerpo y las piernas de esta figura.

El contenido de la inscripción es de difícil lectura, tanto es así que los epigrafistas no se ponen de acuerdo. Eso sí, todos apuntan a que las letras son caracteres romanos pero redactado en lengua indoeuropea, es decir en la lengua que seguían utilizando los pueblos autóctonos de la zona (lusitanos y/o vetones) a pesar de haberse generalizado el alfabeto latino, hecho que era común en las zonas más aisladas de los importantes núcleos de romanización. La única palabra que aparece completa es ILUCIA, nombre femenino que aparece en otras inscripciones de la zona y que sí tiene una raíz íbera.

Como saben las personas más mayores del pueblo, este sillar de granito estuvo mucho tiempo en la pared del cementerio, nadie sabe donde se encontró, pero estaba allí formando parte de la pared. Fue una suerte que se colocara el sillar con la figura hacia afuera, o quizá fue intencionadamente puesto así, para ser visto por su singularidad. En los años setenta, cuando un grupo de historiadores realiza un trabajo epigráfico y la redescubre, se traslada al museo de Cáceres, para su protección y estudio, estando actualmente expuesta en la Sala de Epigrafía del Museo de las Veletas, donde puede ser vista por todas las personas que lo deseen.

Uno de los primeros que da a conocer la Estela del Casar es Ricardo Hurtado de San Antonio, en su obra Corpus Provincial de Inscripciones Latinas, publicado por la Excma. Diputación de Cáceres en 1976. Interesante trabajo referente para el estudio de la epigrafía. En la actualidad ha sido este historiador quien ha devuelto la actualidad a la Stela al escribir un relato en el que pone como protagonista a la persona que supuestamente hizo la Stela en un tiempo y ambiente figurado propio de muchas las novelas en las que tomando como base un objeto o hecho histórico, se imaginan y narran unos hechos ficticios.

Se trata pues de una interesante pieza para la que no podemos tampoco dar una fecha exacta, pero teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, es decir que las letras son latinas aunque las palabras no, podemos situarla en torno al siglo I después de Cristo, cuando la influencia romana ya se hace notar en las tribus indígenas locales.

La inscripción, tal y como aparece en la piedra y según los historiadores que hasta ahora la han estudiado, es la siguiente:

I.D.T.

N.I.N.

ILVCIA

SP.N.A

SVD.LIE

Ch A

S.N                 (A. Sánchez Paredes)

I.D.T.

N.I.N.

ILVCIA

SP.N.A

SUD.DIE

Ch. A

S.N                 (C. Callejo Serrano)

I.D.T.

M.I.M.

ILVCIA

SP.M.A

SVDLIE

CK. A

S.N                 (R. Hurtado de San Antonio)