"Soy un loco de la fotografía, me gusta regalar lo que hago a la gente"

Francisco Carrero comenzó a hacer fotografías con cinco años

El casareño Francisco Carrero Vivas, más conocido como Kico Canea, se define como un apasionado de la fotografía. Cada mes visita su pueblo natal desde Barcelona, donde siempre aprovecha para inmortalizar imágenes o filmar las tradiciones casareñas.

-          ¿Cómo comenzó su afición por la fotografía?

Cuando tenía cinco años mi padre me trajo de Canarias una cámara alemana, mítica que fue la primera cámara portátil de fotografía de los años 50. Me la regalaron en el año 1954. Iba a todos los sitios con la cámara, a las romerías con los amigos y hacía las fotos de forma automática. Ahora esta cámara es una pieza de museo, de coleccionista. La tengo como el primer día. Yo era un niño y cada vez que hacia una foto abría la máquina y se me velaban, y yo decía que la máquina no funcionaba, hasta que un día Caldera, el fotógrafo más famoso de toda Extremadura porque se ha recorrido todos los pueblos y ha fotografiado todas las generaciones, me dijo cómo funcionaba.

-          ¿Cuál es su profesión?

Soy litógrafo, hago fotografía para los libros, he trabajado en el colegio Escuela profesionales de salesianos en Barcelona toda mi vida. Soy casareño de nacimiento y me fui a Barcelona a los 15 años, cuando me fui a la ciudad yo estaba en la Jara con mi tío Eugenio Tovar, me fui con la típica maleta de cartón y estuve de pastelero. Me levantaba a las cinco de la mañana, pero me avisaron en un colegio interno para servir comidas y hacer limpieza, y me daban un sueldo y habitación y como quería ser independiente me fui. Allí por la tarde me saqué un titulo de oficial de litógrafo y allí he estado trabajando todos estos años para Ediciones Don Bosco. He estado allí toda la vida. Me jubilé a los 63 años, hace dos años, y ahora vengo cada mes. Desde que me fui siempre he venido al pueblo en las cuatro fechas principales del año. Siempre que venía aprovechaba para fotografiar todo y mi hobbie es regalar fotos y hacer carteles para la gente, de las fiestas populares y de todo lo que me llama la atención.

-          Se podría decir que vive por y para la fotografía...

Siempre llevo cámara pero me gustan de bolsillo, no de las réflex, me gusta fotografiar mucho las cosas viejas, los picaportes de las puertas, todo lo que es un testimonio del pasado. Siempre la llevo encima. Y del pueblo lo tengo todo, de muchos años atrás, tengo el video de la coronación de la virgen de 1988.

-          El valor de sus fotografías y vídeos puede llegar a ser incalculable.

Para mí el archivo vale lo sentimental, el testimonio de lo que hay, no me gusta poner precio a lo que hago, no comercializo con ello, esto lo hago por afición. Ahora hago carteles de gente del pueblo y de las fiestas de las tencas de los pueblos. Voy al teatro de Mérida, de Alcántara o la romería de Altagracia porque me gusta grabar cómo sólo por entrarla en la ermita cobran 500 euros o más.

 -          ¿Qué le gusta de su pueblo?

Un día prometí que me haría una casa junto a la ermita de la Virgen y me compré una cerca en La Jara, allí me voy como un anacoreta, le hago fotografías a toda la flora. Soy muy naturalista. Donde realmente está la verdad es en la naturaleza. También soy un apasionado de la música, y le hago montajes a la familia. Soy un loco de la fotografía, en vez del futbol, que también me gusta, me dedico a hacer fotos. Además, la foto que a mí me gusta no es lo que le gusta a toda la gente, las fotos de la churrería son todas mías. Son fotos locas, que no reflejan la realidad, sino lo que tú quieres ver. Hay que romper.

-          ¿Cuántas cámaras tiene?

Cámaras de colección tengo seis, y de las digitales ocho más. Y tengo ya de las que hacen la imagen también panorámica.

-          En este mundillo parece que lo tiene todo controlado y pocas cosas se le resisten...

Aprendo curioseando, soy autodidacta, también pinto a lápiz. Utilizo mucho la cámara con el vídeo y tengo muchos eventos de Cáceres grabados. También de gente que nunca se ha visto. Me gusta mucho hacer bodas, pero de una forma singular, me gusta filmar sin que me vean para que la gente actúe como realmente es.

-          En todo este tiempo seguro que tiene anécdotas que contar...

Un día quise fotografiar a La Pola y le pedí permiso, me dijo que sí, pero a cambio de que le comprara dos churros. Se los llevé y le hice la foto, y es una de las que más me gusta. A Guzmán el gitano también le pedí que si podía hacérsela y me dijo que le llevara chatarra, le dije que no, y a cambio le llevé la película 'Los tarantos', una película como Romeo y Julieta al estilo gitano, que fue la primera nominada a un Óscar y donde la protagonista era Carmen Ayala. Le gustó tanto que a partir de ese día me dejó que le hiciera siempre fotografías.