Casar de Cáceres cuenta con 200 empresas, muchas de ellas con larga trayectoria

La tercera y cuarta generación de familia del gremio de carpintería. /L.C.G.
La tercera y cuarta generación de familia del gremio de carpintería. / L.C.G.

Las negocios locales más antiguos son los de los panaderos 'Los pollos' y los carpinteros 'Los Cordobeses', así como el ultramarino 'El Barato'

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

El número de empresas asentadas en la localidad ronda hoy día las doscientas. El dato oficial aportado por el Observatorio Socioeconómico de la Diputación de Cáceres al finalizar septiembre era de 198 negocios, con un total de 1.152 trabajadores.

Esta cifra está a la par con la que arroja la Oficina de Empleo municipal. Casar de Cáceres (4.532 habitantes) es una localidad con una gran variedad de pequeñas empresas vinculadas a distintos sectores. Por número de trabajadores lideran el ránking las empresas que integran la industria manufacturera, dedicadas en su mayoría a la fabricación de estructuras metálicas y derivados, pero también las carpinterías metálica y hierros, queserías o carpinterías. Un total de 347 personas se encargan, en su día a día, de este tipo de trabajos en 28 empresas distintas. En segunda posición, con 234 empleados, se encuentran las empresas dedicadas al comercio al por mayor y al por menor o a la reparación de vehículos de motor, que engloban 34 establecimientos.

Con 138 trabajadores se agrupan quienes realizan actividades sanitarias y de servicios sociales. La localidad cuenta además con 31 empresas del sector de la construcción, y de ellas forman parte 114 trabajadores. En la administración pública hay contratadas 93 personas.

En los últimos años la tendencia a emprender es cada vez mayor. Así se aprecia en la Oficina de Empleo municipal, lugar al que los nuevos empresarios con ideas de negocio acuden para pedir asesoramiento. «Cada vez hay más emprendimiento porque hay buenas condiciones, y además al estar en un municipio de menos de 5.000 habitantes el pago de la cuota mensual de autónomos es de 50 euros y puede prolongarse de 24 a 36 meses, aunque hay requisitos que deben cumplirse como por ejemplo que no se debe haber estado dado de alta en los dos últimos dos años», explica Mónica Pérez, la agente de empleo local y desarrollo local.

El pasado mes de agosto abrió sus puertas la pizzería la Tavola en el Paseo de Extremadura, y un parado de larga duración puso en marcha su empresa en septiembre relacionada con la jardinería. Hace pocas semanas abrió sus puertas una nueva carnicería en la Ronda de la Charca, Carnex, en el mismo local en el que durante varios años había estado ubicada una tienda de ropa y material deportivo.

El sector de la hostelería, que cuenta con 17 establecimientos y 75 trabajadores, es el que mayores altibajos sigue teniendo con el paso de los años. Bares que se cierran o se traspasan, y a los que les cuesta mantenerse a flote. El bar que más años lleva siendo regentado por una misma familia es Majuca, que ya ha cumplido 41 años con las puertas abiertas el pasado mes de julio. Fue el casareño Fernando Ronco quien puso en marcha este negocio en la calle Larga, aunque anteriormente había regentado otro bar en un local próximo (donde hoy se ubica Caja Duero), e incluso, fue propietario del Bar El Siglo. Este último ha cambiado de dueño en varias ocasiones, pero sin prescindir de ese nombre. Con la jubilación, Ronco traspasó el negocio a su hija María José, quien hoy día lo gestiona junto a su marido Julio.

Este mes se ha llevado a cabo el traspaso de la Sala Ultrella, con dos jóvenes que se harán cargo de este bar ubicado en el Paseo de Extremadura, y dos mujeres, procedentes de otra comunidad autónoma, regentarán La Taberna en la calle Larga.

Municipio emprendedor

Precisamente el Ayuntamiento concursa este año a nivel regional para ser 'Municipio emprendedor'. Uno de las exigencias para optar a este título es la rapidez en la concesión de licencias de actividad, que han logrado estar disponibles en el plazo de 15 días. «Hemos acortado los plazos porque se obvia la Comisión de urbanismo y directamente pasa por Comisión de gobierno para ser aprobada lo antes posible», indica la agente de empleo.

En el otro extremo están las empresas que han obtenido una edad de madurez importante, las que han persistido a todo tipo de cambios, siendo los más significativos la invasión de las grandes superficies y la venta online. Es el caso de algunas tiendas de ultramarinos que sobreviven. De hecho en este sector el negocio más antiguo del municipio es la tienda 'El Barato' con unos 70 años de historia en manos de la misma familia. Fue creado en 1951 por el padre de Domi y Loli Mendo, quienes desde niñas están vinculadas a este establecimiento, que subsiste por la clientela fija y que sigue reclamando productos que son difíciles de conseguir en otros comercios, como la brocha de afeitar, la aguja para coser los costales de la matanza o el chocolate Kitin. El pasado año Hoy Casar de Cáceres se hizo eco de la historia de esta familia y aseguraban que echarán el cierre cuando llegue el momento de su jubilación.

Una tienda similar que finalmente fue traspasada fue la de José María Andrada, el Zanganero. Si echamos la vista atrás quienes fueron empresarios en aquella época dirían que las ayudas para poner en marcha un negocio eran mínimas, por no decir inexistentes. Hay quienes recuerdan las dificultades para emprender solicitando préstamos a sus propias familias. El volumen de existencias era escaso, y a medida que avanzaba el negocio se iba ampliando género. De ahí que muchos casareños empezaran en el comedor de su casa a vender sus productos, para luego abrir locales comerciales.

Es el caso de Cecilio Rey, un popular barbero que en los años 60 amplió el negocio vendiendo ropa interior de señoras y caballeros, luego camisas y sábanas, pasando a vender oro y perfumería. «Era la época de la emigración, tenía una familia que mantener, y la barbería no daba para mucho», cuenta su hija Maxi. Pero su carácter emprendedor le hizo acertar y con el paso del tiempo se arriesgó a abrir un local, independiente de su casa, dos viviendas más arriba. En el Paseo de Extremadura regentó también una tienda de muebles (que cerró en los primeros años del siglo XXI), y en la calle Paredes dejó la perfumería y confección. Este establecimiento fue traspasado a dos de sus hijas, Maxi y Loli, y a día de hoy lo mantienen abierto tras más de 55 años. «La cosa está cada vez más difícil pero tenemos clientela fija y otra que va entrando», asegura Maxi.

Las hermanas Maxi y Loli Rey. L.C.G.
Las hermanas Maxi y Loli Rey. L.C.G.

Un caso parejo es el de la papelería Gepetto, ubicada en la calle Larga que cuenta con casi 40 años de historia. Pedro Ollero, apodado Malara, y su mujer Victoria Tovar abrieron un pequeño negocio en la cochera de su casa de la calle Hispanidad. «Allí vendían bicicletas y juguetes por Navidad y bolígrafos y otras cosas en su casa», explica su hijo Víctor Ollero. Pedro, que había sido albañil, decidió emprender este negocio tras ser operado de corazón. Poco tiempo después se trasladó a un nuevo local en la calle Larga, donde mantiene sus puertas abiertas, ya regentado por su hija Teresa. En este lugar se llegó a vender, además de la papelería y librería, ferretería y artículos de cerámica.

Pedro 'Malara' en la puer de su negocio, ahora regentado por su hija Teresa.
Pedro 'Malara' en la puer de su negocio, ahora regentado por su hija Teresa. / CEDIDA

Como ellos, son varios los empresarios casareños que han custodiado el negocio de sus padres, y su trayectoria forma parte de la historia de Casar de Cáceres. Los negocios más antiguos del municipio son los carpinteros 'Los Cordobeses' y la panadería 'Los Pollos'. Aún corría el siglo XIX cuando Aniceto Cordobés comenzó con el oficio de la sillería, conviertiéndolo en un negocio que luego continuaron tres de sus hijos, Julián, José y Santiago. Cuando se incorporó la tercera generación de la familia, en el inicio de la década de los años 60, comenzaron a ampliar los trabajos de carpintería. «Ya se hacían camillas y puertas en aquella época con una máquina pequeña», explica Carlos Cordobés, integrante de la tercera generación, que hoy día regenta junto a su hermano Emilio la carpintería Hermanos Cordobés Ordiales. «Somos cuatro generaciones las que hemos trabajado este oficio en la que se han incorporado distintas modalidades con el paso de los años, pero todo dentro del mismo gremio», detalla. Carlos y Emilio continuaron con la carpintería junto a su primo Lorenzo en un local de la carretera de Arroyo, pero fue en el año 2000 cuando los primos se independizaron, continuando cada uno con sus negocios propios. A esta saga de carpinteros se suman los hijos de Carlos y Emilio, que forman parte de la cuarta generación. Los hijos de Lorenzo, ya jubilado, también tienen esta profesión.

Un siglo de historia tiene también la panadería 'Los Pollos', fundada por Santiago Cebrián y su mujer Leandra. Cuatro generaciones han mantenido vivo este negocio, en cuatro establecimientos distintos, el primero de ellos en la travesía de Portugal, luego en la calle Parra, pasando por la Travesía Hernán Cortés y actualmente en la Ronda de la Soledad.

El caso de 'Quesería Barrantes', fundada por Eugenio Barrantes, suma tres generaciones, y hoy día tiene en activo a dos de sus hijos y varios nietos. Muchos otros casareños que comenzaron a crear sus propias empresas en la década de los 80 y los 90 han visto cómo se ha producido la incorporación de una segunda generación. Es el caso, por ejemplo, de las empresas de carpintería de madera o metálica, las de construcción, las de ganadería, e incluso ha sucedido en algunas peluquerías y empresas de transportes, entre otros.

De igual forma se han realizado traspaso de negocios a trabajadores, tras la marcha del propietario inicial, bien por jubilación u otros motivos.

Hace 10 años se contabilizaban 178 empresas ubicadas en el municipio. Pese a que ha habido un ligero ascenso en la última década, hay que destacar que la creación de empresas ha sido importante, pero también han cerrado muchos negocios. El frenazo más significativo se ve reflejado en el último lustro, ya que en 2013 existían 197 empresas, y hoy día la cifra es similar. Si comparamos la cifra con localidades vecinas, Arroyo de la Luz cuenta con 162 empresas y Malpartida de Cáceres está a la par con Casar, con 198. «En la época de crisis las preguntas más frecuentes eran cómo podían disolver su empresa», detalla Pérez.

A día de hoy, las empresas que comenzaron con sus propietarios siendo autónomos se interesan cada vez más por un cambio de su forma jurídica. «Eso sucede cuando el volumen de negocio es mayor, los empresarios valoran ese cambio y dejar de ser autónomos para tributar con el impuesto de sociedades, y cada vez hay más consultas sobre esto», puntualiza.

Pese a los años de crisis la gran mayoría de empresas han logrado subsistir, y tras los años más duros se han generado muchas otras. En la actualidad existen ayudas continuadas para la contratación de jóvenes en las empresas. El pasado mes de noviembre se hizo pública una subvención que permitirá contratar a personas de más de 30 años. La cuantía a percibir por la empresa dependerá de la titulación del contratado. Si posee título universitario el empresario percibirá entre 8.000 y 11.000 euros, en caso de ser mujer se incrementa en 1.000 euros más. La ayuda disminuye si la persona contratada dispone de un Grado Medio, Certificado de profesionalidad o cualquier otro tipo de formación. Los contratos deben ser por 12 meses y a jornada completa.

El municipio cuenta con tres áreas importantes de suelo industrial. El polígono Charca del Hambre tiene 61 hectáreas, La Cañada cinco hectáreas y la denominada Agropecuaria Ronda de la Soledad 9.530 metros de superficie. También se recoge una nueva zona catalogada como 'futuros desarrollos industriales' de los que por el momento se desconoce la superficie. Empresas referentes por su dimensión y número de empleados, como Imedexsa o Hipercash, apostaron por la localidad, y hace poco tiempo lo hicieron Conservex que fabrican conservas de mermelada, o Ecoficus con los distintos productos elaborados con higo. En el ámbito local, además de las numerosas pequeñas empresas, destaca Cooprado una cooperativa de primer grado con más de 40 años, a la que pertenecen alrededor de 450 ganaderos de la provincia.

Lo que está ya anunciado es que a Casar de Cáceres llegarán en breve nuevas empresas. En este mes se ha cerrado la compraventa de un terreno en El Monte, en la parte trasera de la gasolinera, para poner en marcha una planta de reciclaje de material de vehículos. Incluso, una empresa de Latinoamérica se ha interesado por afincarse en el municipio para comercializar sus productos queseros, según han confirmado desde el Ayuntamiento. Precisamente en varias décadas han sido muchos los emprendedores que han apostado por generar empleo en el sector quesero, para poner en valor uno de los productos estrellas del municipio, la Torta del Casar, y otros tipos de quesos que se han creado buena fama. «Casar de Cáceres es un municipio emprendedor y es una referencia en la provincia en creación de empresas», matiza la agente de empleo y desarrollo local.

Detrás de cada negocio casareño existen innumerables y particulares historias de dedicación, lucha y constancia para afrontar el día a día.