Aldeanos reclamando libertad y justicia. / L.C.G.

Los casareños de hoy ovacionan a los aldeanos de hace 731 años tras luchar por la concesión del Privilegio de Sancho IV

La representación teatral se volvió a realizar en la plaza de España en su octava edición, y tras un año de paréntesis

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

La plaza de España volvió a ser el escenario perfecto anoche para recrear la concesión del Privilegio dado por Sancho IV a la aldea de Casar hace 731 años. Un espectáculo que combina teatro, danza y música que coge fuerza en la localidad tras ocho ediciones.

El año pasado no se pudo llevar a escena y anoche los casareños llenaron la plaza para volver a disfrutar de la recreación que estuvo bajo la producción de Karlik Danza Teatro y la Nave del Duende, el sonido de Prosoni, y el texto y dirección de Pedro Luis López Bellot.

El acto comenzó con un desfile en la casa de cultura. En él participaron una treintena de actores, tres de ellos profesionales. También una veintena de músicos de la banda municipal, que deleitaron con temas relativos a aquella época. «Hemos reducido el número de actores por no asumir riesgos, cada año se van incorporando argumentos distintos y contamos con algunos actores y bailarines profesionales», explicó el director de teatro, Pedro Luis López Bellot. Al grupo de teatro infantil, adulto de la Universidad Popular cada vez se le da más protagonismo. Integrantes del grupo Perséfone y de Las Violeteras también siguen fieles a esta obra anual.

Rubén Lanchazo, residente en Cáceres, lleva ocho años interpretando el papel de Sancho IV. Aparece en escena para escuchar a los representantes de la Aldea de Casar, quienes suplican en su castillo libertad y justicia para los 800 habitantes que no disponían de terrenos propios y se sentían gravados de impuestos por los nobles de la Villa de Cáceres. El papel del sexmero como encargado de la reclamación de los pagos volvió a destacarse en esta edición.

Sancho IV recibe en su castillo a los aldeanos de Casar. / L.C.G.

Tras conocer la situación el Rey de Castilla decide escribir un edicto y conceder así la libertad a los aldeanos. Desde ese 18 de febrero de 1291 pudieron gozar de tierras para cultivar y pastar el ganado, y dejaron por fin de estar sometidos a las inclemencias del poder. Metidos en el papel, es justo en ese momento de la representación cuando los aproximadamente 400 casareños del público respondieron con una gran ovación, la misma con la que premiaron la interpretación de todos los actores al final del acto.

Momento de la recreación con la proyección de imágenes sobre las paredes del actual albergue. / CEDIDA

Apenas un mes de ensayos han tenido los actores, bailarines y músicos que formaron parte de esta obra. Y gracias a ellos Casar de Cáceres pudo rememorar su momento histórico más importante.

Imágenes de la localidad volvieron a proyectarse en el edificio del albergue del peregrino como punto y final del acto.