El centro de día visita a San Benito y San Blas tras ocho años

El sacerdote ofició una misa ayer por la mañana. /CEDIDA
El sacerdote ofició una misa ayer por la mañana. / CEDIDA

Los usuarios y trabajadoras del centro disfrutaron de una jornada de convivencia al aire libre

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

Los 29 usuarios del Centro de día estuvieron ayer con San Benito y San Blas. Una visita muy especial y esperada por muchos, ya que desde hacía ocho años no organizaban un encuentro hasta la ermita.

Ayer el centro cerró sus puertas. Todos los usuarios, la mayoría mujeres octogenarias y nonagenarias, acudieron felices hasta la ermita. Fueron trasladados en el coche del centro, en taxi y en otros vehículos de trabajadoras y familiares. La jornada iba a ser placentera, porque además de estar cerca de los Santos y verlos tras su restauración, iban a pasar un día de convivencia al aire libre.

Esta oportunidad sólo sucede una vez al año. El centro organiza en primavera una salida concreta, y en esta ocasión se optó por ir a San Benito porque desde 2011 no lo hacían. En los últimos años han visitado varias veces la Virgen del Prado, los pantanos Nuevo y Viejo, o la Casa Pinotes. El año pasado acudieron, incluso, a visitar a la Virgen de la Montaña.

Nada más llegar, el párroco Luis Vidal Arias les dio la bienvenida en la ermita y ofició una misa. Luego se aproximaron hasta la casa de la cofradía, y en el soportal disfrutaron de una comida campera. El día antes los usuarios habían elaborado, con sus recetas típicas, uno de los alimentos que más agradecen en estas fechas, un gazpacho de poleo. El centro preparó también unas tortillas de patata y sándwiches. De postre, flan. Y allí comieron, junto a las cuatro auxiliares y la terapeuta que a diario les atienden. «Hemos contado con el apoyo de las familias, ya que si algún usuario no hubiera ido a la excursión, la actividad no se podría haber realizado porque siempre tiene que haber trabajadoras atendiendo en el centro», explica María Cebrián, terapeuta de este centro.

Gracias a la colaboración la salida fue posible y resultó satisfactoria. Según cuentan, el día se les hizo corto. A los mayores casareños la experiencia de salir del centro siempre les agrada, y más si la visita es para acercarse a sus patronos. «Había quienes no los veían desde hace años, les hizo mucha ilusión y hoy todos han ido al centro con caras de felicidad por lo bien que lo pasaron ayer», aclara Cebrián.

La próxima actividad que organizará el centro será el 21 de junio. Será la fiesta Intergeneracional de verano que realizan junto con la escuela infantil Zarapico. Ese día estrenarán la época estival realizando juegos entre niños y mayores, bailarán y cantarán, y compartirán un aperitivo saludable. «El objetivo de los juegos es que se ayuden mutuamente y que no haya competición entre equipos», resalta.