Grupo de amigos junto a Vicente (el tercero por la izquierda). J.M.LANCHO

Despedida a nuestro amigo Vicente

JOSÉ MARÍA LANCHO Y AMIGOS

Hace unos días, nos dejó un amigo, un amigo de la infancia, todo un personaje, muy humano, siempre con su sonrisa en los labios, amigo de todos y de todos los que se le acercaban. Y es que hacía amigos en un minuto, esta característica lo hacía un tipo especial.

Amigo que desde niños hemos compartido juegos, jugado por las calles de Casar de Cáceres, fuimos juntos a la Escuela de D. Juan de Dios, íbamos a la fragua de su padre, el Señor Pedro, era una fragua medieval, hoy ya desaparecida, donde él desde bien pequeño ayudó a su padre a forjar el hierro. Era también punto de encuentro de los amigos de Vicente, donde ayudábamos de vez en cuando, movíamos el fuelle que de forma manual, que avivaba el fuego aumentando la temperatura del carbón de hulla, para poder forjar el hierro a grandes temperaturas, ayudábamos a machar con grandes martillos, la pieza encima del yunque y golpeábamos y quitarle las escorias, y el Sr. Pedro le daba la forma a los forjados de rejas, aperos para el arado, me acuerdo que se hicieron los candelarios, y palmatorias de la Iglesia, etc. era la fragua de todos.

Se creó el equipo de fútbol del pueblo, donde casi todos los amigos jugábamos, era la Gimnastica Casareña CF., muchos lo recordarán, ya que fueron casi todos triunfos, donde Vicente destacó por su velocidad y empuje (soñábamos con ser un Amancio, o un Fusté de la época). Nos lo pasamos bomba, que buena época, fue genial, después de los partidos íbamos a bailes de los pueblos donde íbamos a jugar, y en Casar a la pista de los Olleros, a bailar música de los 60, el Dúo Dinámico, Juan y Junior, POP-TOPS.

En estas casi siete décadas hemos seguido saliendo juntos los de siempre, campo, vacaciones fines de semanas, romerías, cumpleaños, jubilaciones. Esto es un logro al alcance de muy pocos, y tú lo has disfrutado cuando has querido, con tus amigos de la infancia.

Vicente y Dioni, de romería. M.J.LANCHO

Y este 18 de octubre, un amigo nos avisaba de que Vicente nos había dejado a los 68 años, tras no poder superar un cáncer. Después fue su mujer Mamen, la que nos comunicaba también el evento. «No ha sido un buen día, es un día infinitamente peor y terrible para familia y amigos» aunque cualquier día hubiese sido igual de malo.

Su muerte, aunque esperada ya en los últimos días, evolucionó con una velocidad de vértigo, días antes de su ingreso estuve hablando con él varias veces, y estaba pletórico había encajado su enfermedad de forma muy positiva, con gran carga de motivación, estaba bien, iba andar todos los días por la mañana, y después se recluía en su casa, me decía que iba evolucionando, de forma positiva y que según los médicos la evolución era muy buena.

Tuvo que ingresar en el hospital para ponerle un dispositivo y a los dos días le mandé fotos donde estábamos todos amigos y algunas de ellas haciendo el Camino de la romería de S. Benito, y me contestó que le gustaban mucho, creo que fue la última conversación que tuvimos, ya que los acontecimientos se precipitaron de forma muy rápida.

Todos sabíamos, que era una enfermedad con muy pocas probabilidades de superación, pero al menos teníamos la esperanza de alargar la supervivencia y confiábamos, en ello, le pedíamos al destino que lo mantuviera aquí, entre nosotros, desgraciadamente no ha podido ser.

Hace casi 7 años se nos fue el otro amigo de la infancia, nuestro y de Vicente. La vida es así, hay que vivirla lo mejor posible, el presente, pues como dice un amigo casi no tenemos futuro, y a estas edades ninguno. Creo que Vicente ha vivido siempre el presente de forma activa.

A su mujer MAMEN Y A SUS HIJOS, A SU HERMANA LALI y ANGEL le decimos que aquí estamos como siempre y que lo sentimos.

Los amigos. Pedro, Claudia, Ángel, Mari Carmen, Juan Andrés, Eva, Alejandro, Pili, Dioni, Purita Kali, José Mari y Marisa.