El bar de la estación de autobuses sigue sin poder abrir tras el incendio en la cocina del pasado sábado

Aún no se ha determinado la causa del incendio, en el que tuvieron que intervenir dos dotaciones de bomberos de Cáceres

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

Los últimos tres días han sido duros para Inés Bolado y su marido. Juntos regentan el bar de la estación de autobuses, lugar en el que el pasado sábado se declaró un incendio.

El suceso tuvo lugar sobre las 16.30 horas en la cocina. Tras servir las mesas de sus clientes, ellos aprovecharon para comer algo en la zona del bar. «De repente vimos un humo negro que venía del sótano, bajamos para intentar apagar el fuego con los extintores pero no veíamos nada y no se podía respirar, mi marido tuvo que subir a gatas la rampa», cuenta Inés.

El incendio se había producido en la zona en la que estaban la campana extractora, freidoras y planchas, aunque aún no se ha determinado cómo se originó. Al ver que no podían sofocarlo con sus medios llamaron a los bomberos, y en apenas 15 o 20 minutos se personaron en el local dos dotaciones de Cáceres. «El humo era tan negro y tóxico que los bomberos nos recomendaron que no bajáramos al sótano en los días siguientes», dice.

Desde ese día la cocina está inutilizable, totalmente a oscuras. Ayer iniciaron los trámites de reclamación a la compañía de seguros, tanto al que ellos tienen contratado, como al que la propiedad dispone sobre el continente.

Este edificio, de titularidad de la Junta, está gestionado por el Ayuntamiento, y desde hace tres años tiene alquilado el inmueble a esta pareja. «Tenemos una gran incertidumbre porque no sabemos cuándo podremos volver a trabajar, este fin de semana teníamos muchas reservas, vivimos de esto y esto nos va a ocasionar grandes pérdidas», manifiesta con preocupación.

Afortunadamente no hubo que lamentar daños humanos porque la poca clientela que había en ese momento estaba sentada en la terraza. «Por suerte mi hijo de ocho años estaba en el parque en ese momento, y no abajo donde le tenemos un sillón para que descanse», recuerda.

El suceso también les impide ofrecer servicio de barra porque se han dañado los interruptores y enchufes de varios aparatos de esa zona, así como líneas de luz. «Aún seguimos con el susto y sólo deseamos que se solucione pronto», zanja.