Estafan a una joven casareña con más de 1.100 euros al suplantar su tarjeta de crédito

Pantalla de la página web a la que la joven fue redireccionada tras pinchar en el link de su email. CEDIDA/
Pantalla de la página web a la que la joven fue redireccionada tras pinchar en el link de su email. CEDIDA

El fraude se ha realizado con el método del 'phishing' tras ofrecer datos personales a una entidad bancaria ficticia

REDACCIÓN HOY CASAR DE CÁCERES
REDACCIÓN HOY CASAR DE CÁCERES

Una joven casareña de 26 años ha denunciado la estafa de 1.109,83 euros tras serle suplantada su tarjeta de crédito. Los presuntos delincuentes usaron el método del 'phishing', utilizado para engañar y conseguir que las víctimas revelen información personal, como contraseñas o datos de tarjetas de crédito y número de cuentas bancarias, a través del correo electrónico.

La joven recibió un email el pasado 18 de septiembre. El remitente era el Banco Santander que le invitaba a acceder a su página web para introducir datos. La víctima de esta estafa no se percató de que no era la cuenta oficial, ya que a primera vista parecía idéntica. Se trataba de una página creada por ciberdelincuentes para sustraer datos y, a partir de ahí, hacerse con su dinero.

En el email se indicaba que «estamos teniendo problemas para verificar la información de su tarjeta de crédito. Lo invitamos a corregir este problema haciendo clic en el enlace de abajo y siguiendo las instrucciones». En el correo se añadía también que era un mensaje automático, y que no necesitaba respuesta, sino que directamente había que ir al enlace indicado y rellenar los datos.

Imagen del email que recibió el pasado 18 de septiembre la víctima. CEDIDA
Imagen del email que recibió el pasado 18 de septiembre la víctima. CEDIDA

«Cuando vi ese email me asusté y pensé que alguien me estaba intentando robar la tarjeta, pulsé en el link y se abrió una página que es un plagio de la del Banco Santander, y tal como me pedían introduje mi DNI y datos de la tarjeta. Al día siguiente hice una compra de pequeño importe para ver si funcionaba la tarjeta, y pasaba sin problema, y dejé el asunto así», narra la afectada. De hecho, asegura que no informó a nadie de su familia de la existencia de ese email «porque pensé que era algo normal del banco».

Pero esa decisión le llevó a vivir las consecuencias de un fraude a través de internet. El sábado por la tarde a las 18.38 horas recibió un mensaje en el móvil, en el que se le informaba que acababa de realizar una compra en el Corte Inglés de Santander, por importe de 469,85 euros. «Cada vez que realizo una compra superior a 50 euros me avisan por mensaje al móvil, al recibirlo avisé a mi pareja, me puse muy nerviosa y llamé a Atención al cliente del banco, fue un caos hasta que nos atendieron», explica la afectada.

El mensaje que recibió tras realizarse una compra con su tarjeta el pasado sábado. CEDIDA

La joven comprobó justo en ese momento desde la aplicación del teléfono que, el día anterior, el viernes, le habían retirado también 600 euros de su cuenta, en un cajero de Valladolid. Mientras llamaba para bloquear la tarjeta la propia operadora le indicó que en ese momento se acababa de efectuar otro cargo por una compra de 39,98 euros, de nuevo, en El Corte Inglés de la ciudad santanderina. «En esa llamada me dieron de baja la tarjeta y la chica me confirmó esos movimientos, me enviaron un formulario para presentar al banco e indicar que me habían duplicado la tarjeta, y lo fui a denunciar de inmediato a la Guardia Civil», relata.

El seguro de su tarjeta se hará cargo de reponerle la cuantía sustraída, pero la casareña asegura que «en cuestión de segundos te pasan estas cosas, gracias a que leí el mensaje que me llegó, sino me quedan a cero la cuenta», dice.

Fue una víctima al azar, entre las muchas que intentan atrapar con este método. «La Guardia Civil nos dijo que quienes estafan envían miles de correos y a lo mejor caen unas pocas y yo fui una de ellas, nos dijeron que esto le pasa a mucha gente pero hay quienes no denuncian por vergüenza», lamenta la joven.

La joven, que trabaja como cajera en un supermercado en Cáceres, asegura que se podrían evitar muchos robos si se pidiera siempre el DNI a la persona que usa la tarjeta. «Pienso que si se pidiera el DNI siempre se evitarían este tipo de fraudes, porque quienes usaron mi tarjeta no creo que también tuvieran mi documento nacional duplicado», añade.

La víctima de este robo asegura que ha pasado el peor fin de semana de su vida. «Crees que esto no te está pasando, te sientes culpable porque quizás no tenemos mucha información, el fin de semana no quería ni dormirme pensando quien había hecho eso, qué habrían comprado y si podrían tener algún dato más de mí», dice.

Desde la Oficina de Consumo de la localidad aseguran que, hasta la fecha, nadie ha denunciado un caso similar de estafa a través de este método. «Los bancos nunca te van a requerir documentación o claves personales porque los datos ya los tiene y las claves son de cada uno, son intransferibles», explica Carlos Carretero, técnico de la oficina.

Sin embargo, cada semana él mismo se encarga de tramitar, al menos, una denuncia por presuntas estafas en tarjetas de crédito, procedentes de comercio de China o Taiwan. «La gente se entera de cobros de pequeñas cantidades cuando pide un extracto y hay cargos que no saben de dónde vienen», asegura. En ese caso, los afectados deben acudir a este servicio municipal para redactar un escrito, posteriormente acudir a denunciar a la Guardia Civil y por último presentar toda la documentación en la entidad bancaria para que se pueda devolver el dinero al afectado. Por este motivo desde Consumo se aconseja que las personas revisen los extractos bancarios, y comprueben todos los movimientos. En una ocasión una de las estafas de este tipo llegó a superar los 600 euros.

Los expertos aconsejan que para evitar posibles fraudes con el 'phishing' se fijen en la dirección del remitente, que no es la habitual o no contiene el nombre real de la organización. Además, la redacción del correo suele incluir incorrecciones y faltas de ortografía como frases mal construidas o expresiones poco habituales en el idioma. También el asunto suele ser muy alarmista y llamativo como el de «aviso de seguridad» o «notificación urgente».