El joven piloto del dorsal 88 sueña con convertir el motocross en su profesión

Roberto García Salgado, con 15 años, compite desde hace varios años en los Campeonatos de motocross de Extremadura y España

Roberto García competirá la próxima temporada en la categoría junior. L.C.G.
CUMPLIENDO UN SUEÑO

El 88 es su número de la suerte. El número que aparece en el dorsal y que le acompaña en cada competición es el favorito de su hermano. El joven piloto de motocross Roberto García Salgado, con 15 años, quiere convertir su afición en una profesión, aunque reconoce que hay que luchar y mejorar cada día.

Su interés por el motocross despertó hace cinco años. En 2006 ya tenía su primera moto. "Mi tío me regaló una moto cuando hice la Primera Comunión, y más tarde mi hermano me regaló una KTM 85 con la que comencé a entrenar más", señala.

Fue ese mismo año cuando comenzó a competir apoyado por la empresa Divermoto de Cáceres. Era el piloto más pequeño de su categoría, pero su manejo y capacidad le llevaron a subir un escalón. "Ese año tenía que haber corrido en alevines, pero lo hice en juveniles y al año siguiente quedé en el cuarto puesto del Campeonato de Extremadura y entre los 30 primeros del de España". Los años posteriores Roberto García siempre ha sabido ubicarse entre los primeros puestos, llegando a ser el 6º de España en 2010.

A la semana practica con su moto una media de tres horas en el circuito Las Arenas de Malpartida de Cáceres, el lugar más adaptado para esta modalidad. Este joven piloto no se considera supersticioso, pero reconoce que su mejor amuleto, además de su dorsal, se basa en no estrenar ningún atuendo nuevo el mismo día de una competición. "No puedo estrenar cosas nuevas en una carrera de competición porque siempre que lo he hecho nunca he llegado a terminarla", dice.

Dos lesiones en estos cinco años le han impedido participar en algunas carreras. "Para todo el tiempo que llevo sólo he tenido dos lesiones, una de tobillo y otra de muñeca, pero todos los días te tienes que caer una vez mínimo para poder aprender", asegura.

Su afición no entiende de números y resulta muy costosa. La pasada temporada invirtió unos 30.000 euros. "Los años anteriores hice la temporada con 10.000 ó 15.000 euros, dependiendo de la moto que necesite". Sus patrocinadores le financian alrededor del 50%, y el resto lo pone su familia, quien asegura le apoya en todo lo que necesita. "Ni teniendo todos los patrocinadores que tengo el gasto se cubre, y hay que superarse para que te den subvenciones y te patrocinen", apunta.

Tras varios meses de competición, en la que se ha visto afectado por fallos mecánicos llega el momento de descansar, aunque en unas semanas tendrá que ponerse de nuevo el casco para iniciar la nueva temporada, a partir de febrero, en la que estará en la categoría júnior. Además del campeonato regional y nacional, también estará en el de España Sub-18, en el que ya participó la pasada temporada en algunas de las pruebas. "Hay que seguir mejorando, y ojalá ésta fuera mi profesión", insiste. Mientras tanto continúa con sus estudios de Primero de Bachillerato.

Aunque sueña con formar parte de un equipo nacional y correr el Campeonato del mundo, Roberto no olvida sus inicios cuando él mismo diseñó un pequeño circuito en el campo de su familia para practicar. "Rompí varias veces la moto", recuerda.