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María, junto a su hija Sole y su vecino Juan Gabriel, tras la instalación hoy de las mantas de ganchillo. L.C.G.
La calle Macorrilla ofrece un colorido sombraje con los ganchillos de su vecina María

La calle Macorrilla ofrece un colorido sombraje con los ganchillos de su vecina María

Aprendió esta técnica de artesanía a los 14 años y ahora con 87 lo ha convertido en su principal pasatiempo

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Miércoles, 3 de julio 2024, 21:18

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La calle Macorrilla ha estrenado hoy un sombraje muy colorido realizado con varias mantas de ganchillo que una de sus vecinas, María Muñoz, ha elaborado durante esta primavera.

A sus 87 años María sigue practicando esta técnica de artesanía, que la mantiene activa y entretenida varias horas al día. Ella misma asegura que aprendió sola cuando tenía 14 años. Por aquel entonces había escasez de hilo. «Se lo robaba a mi madre y me ponía a hacerlo», recuerda. También se atrevía con la costura y se elaboraba sus propios vestidos y enaguas, así como las bragas. «Mi madre compraba rollos de tela y lo cosíamos en una máquina que tenía», dice. Varias décadas después invierte su tiempo en confeccionar todo tipo de prendas a sus nietos y bisnietos, a las que ella pone todo su esmero y cariño.

La idea de decorar la calle en la que vive surgió de su hija Sole. «Después del invierno que dejó de tejer bufandas y jerséis me decía que estaba muy aburrida, que no sabía qué hacer y le dije que se pusiera a hacer paños de soles de ganchillo con todos los restos de lana que tenía, y que algo haríamos con eso», relata a Hoy Casar. Así que María no se lo pensó dos veces y varias horas al día se ha dedicado a ese cometido, de lunes a domingo.

Imagen principal - La calle Macorrilla ofrece un colorido sombraje con los ganchillos de su vecina María

Con la llegada del verano, su hija pensó que ese trabajo podría quedar muy lucido en su propia calle, en la que ella también reside, y pidió permiso al Ayuntamiento para su instalación. «Me dijeron que sin problema, que les parecía una buena iniciativa, y hoy lo hemos colocado», dice. Para ello han contado con la ayuda de su vecino Juan Gabriel, quien se ha encargado de colgar las mantas y un paraguas en el que también luce un paño de hilo de ganchillo. «A mí me ha hecho varias bufandas este invierno», destaca orgulloso este joven.

Imagen principal - La calle Macorrilla ofrece un colorido sombraje con los ganchillos de su vecina María

«Una mujer no puede estar sin hacer nada, a mí me gusta hacer ganchillo con hilos y lanas y seguiré haciéndolo hasta que pueda», resalta María. Algunas de sus hijas han adquirido este aprendizaje que, incluso, va más allá de la lana y el hilo. Sole también teje bolsos usando bolsas de plástico de distintos colores.

A partir de hoy todo el que transite esta calle, ubicada entre la plazuela de San Juan y la calle Santiago, podrá detenerse para ver el trabajo que las manos de María han realizado durante incontables horas. «Estaría bien que otras mujeres se juntaran y entre todas hiciéramos algo como pasa en otros pueblos», propone María. También lamenta que este tipo de técnicas no sean aprendidas por las nuevas generaciones y terminen perdiéndose.

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