Daniel, en el gran museo que ha creado en la buhardilla de su casa. / L.C.G.

Daniel Carrero aumenta su colección de artículos policiales de casi todos los países del mundo, y ya suma 14.000 elementos

En 33 años ha logrado hacerse con 1.200 gorras de policía, 9.900 emblemas, 1.200 insignias y 225 uniformes

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

Pasión por la policía. Eso es lo que Daniel Carrero siente desde que en el año 1989 se incorporó a la academia para ser agente nacional. Desde entonces su mundo gira en torno a esta profesión, que ha convertido también en su principal afición.

Lleva más de tres décadas coleccionando artículos de este cuerpo de seguridad. En los últimos diez años ha duplicado su inventario. En 2012 fue protagonista de las páginas de este diario, y en ese momento contabilizaba unos siete mil elementos. A día de hoy alcanza los 14.000.

La buhardilla de su casa, en Casar de Cáceres, es un auténtico museo. Alberga más de 20 m2 de vitrinas, en las que están expuestas sus 1.498 gorras, 1.200 de las cuales son policiales. «Las tengo también de Cruz Roja, del Ejército, Renfe, Guardia Civil, Seguridad privada, entre otros», dice.

Una de las últimas que ha conseguido, y que más tiempo le ha costado localizar ha sido la de la Policía Montada de Canadá. «Es de las más buscadas, y una de las que más ilusión me hace tener, la conseguí a través de un policía canadiense, al que le expliqué que era para una colección privada, y al final me envió la gorra y el uniforme», relata. No fue fácil, pero para convencerlo Daniel le aportó fotos de su colección.

Sabe que, a día de hoy, hay gorras que ya no podría conseguir. Él las guarda con mimo en sus estanterías, como el casco de la policía armada del régimen de Franco, que ya es imposible hacerse de él. Tiene gorras de la policía de la antigua Unión Soviética, de la alemana antes de la caída del muro de Berlín y de otros países comunistas.

De las mayores colecciones privadas

Según indica Carrero, se trata de una de las mayores colecciones privadas de España de indumentaria policial. Su colección se amplía con 9.900 emblemas, 225 uniformes de distintos países y algo más de 1.200 insignias o placas policiales.

Lo último en incorporar al inventario son varias decenas de metopas, que expone en la pared que da acceso a su particular museo. El valor económico, con artículos que datan desde 1939 y hasta la actualidad, es incalculable por la importancia histórica de muchos de sus elementos.

Su hazaña parece no tener fin. Carrero dedica gran parte de su tiempo libre a esta aventura de recorrer mundo de forma online. Contacta con comisarías, museos y coleccionistas para hacerse con los artículos que le interesan. Su inventario está perfectamente clasificado por países, y por orden alfabético. Del total del listado de países que recoge la Organización de las Naciones Unidas, sólo se le resisten las gorras policiales de nueve de ellos (Corea del Norte, Dominica, Gambia, Niue, Omán, San Vicente y las Granadinas, Tonga, Atolón de Wake y Zaire). Este rastreo también le sumerge en un mundo repleto de conocimientos de la geografía mundial.

Su afición comenzó hace 33 años, cuando le destinaron en Pamplona. «En un acto de servicio en la frontera francesa, un policía francés me pidió que le localizara un tricornio de la Guardia Civil, y se lo llevé», recuerda. Por ese gesto recibió una gorra kepi, de la policía francesa, y el contacto con los primeros coleccionistas con los que comenzó esta andadura.

En cada viaje sigue manteniendo el ritual de ir a comisarías para hacerse con algún artículo. «Mi hijo está de Erasmus en Zúrich, y le he dicho que vaya a la comisaría y me consiga el escudo, pero no quiere», indica.

Aunque continúa con ganas de seguir ampliando su colección, piensa qué será de ella en un futuro. «A mis hijos y mujer no les interesa, me gustaría tener un lugar adaptado para exponerla y que todo el mundo que quisiera pudiera visitarla, no tengo inconveniente en cederla a alguna institución», dice. Mientras tanto, estira los metros cuadrados de su buhardilla para seguir con esta gran afición como coleccionista.