Por la izquierda, Gema, Rosa, Pilar, Merche, Luisi y Ana. / L.C.G.

La restauración y el reciclaje tampoco frenan en verano

Varias vecinas acuden cada martes al taller que imparte Gema Vivas en Las escuelinas

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

El taller de Restauración, pintura y reciclaje que desde hace cinco años promueve la Universidad Popular no ha echado el cierre este verano. Varias de sus alumnas solicitaron continuar durante el periodo estival por la afición e interés que les genera esta actividad.

Las alumnas reconocen que esta práctica las mantiene muy activas y a ello dedican cuatro horas la tarde de los martes. Durante el curso una quincena de mujeres se inscribieron a este taller. «En verano vienen la mitad, y en lugar de venir dos días a la semana, en dos turnos, lo hemos organizado una tarde a la semana y están encantadas», explica la monitora, Gema Vivas.

La afición y el gusto por la restauración, la pintura o el reciclaje ha logrado formar, cada año, un grupo más amplio de vecinas. «Por el momento no se ha unido ningún hombre», dice Gema. Cada usuaria tiene la libertad de confeccionar o restaurar lo que más le guste. «La idea es que no tengamos que comprar un mueble, sino que podamos actualizarlo a nuestro gusto y darle una segunda vida», apunta la monitora. Y con ese concepto sus alumnas van abriendo la mente a las distintas posibilidades que ofrece cualquier mueble u objeto que tienen en casa o que guardan de sus antepasados.

A Luisi Cerro y Merche Dionisio la tarde del martes les sirve de distracción. «No es lo mismo hacerlo en casa que venir aquí, porque en casa no tienes tiempo para estas cosas y aquí lo pasamos también muy bien», cuentan. Lo mismo le ocurre a Ana Gibello que hace dos años decidió unirse a este taller y procura no faltar ni un sólo día. «Me gusta mucho y con la monitora aprendemos muchas técnicas«, resalta.

Para Pilar Ollero este tipo de talleres ayudan a cambiar la decoración de casa. «Lo mismo tengo un mueble que me gusta mucho pero ya no tanto su color y aprendemos a pintarlo», añade. A Rosa Ordiales le gusta más la parte de reciclaje y pintura. «Todo lo que hago lo suelo dar a familiares y amigos», puntualiza.

Se atreven con todo, y en todos estos años se han restaurado decenas de muebles, sillas, baúles, cuadros y todo tipo de objetos que ya habían perdido su encanto. «Nos encanta ver el antes y el después de lo que hacemos», asegura Gema.

Entre todas confeccionan ideas y al mismo tiempo aprenden y se desenvuelven en este mundo de la creación. «Cuando ven el resultado de lo que han hecho se quedan alucinadas», reconoce la monitora.

En octubre se pondrá de nuevo en marcha el taller, que estará abierto a cualquier persona y de cualquier edad. De momento, el grupo pasa las tardes de los martes disfrutando de buenos ratos y poniendo a trabajar su creatividad.