La Jara vive un día fiesta con la romería de la Virgen

Numerosos fieles asisten a la celebración religiosa en la ermita, ayer, en el día de romería. /L.C.G.
Numerosos fieles asisten a la celebración religiosa en la ermita, ayer, en el día de romería. / L.C.G.

El buen tiempo acompañó a los casareños en la segunda romería de la Virgen

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

El último domingo de septiembre siempre se reserva para la segunda romería de la Virgen del Prado. Una jornada campera, en la que con buen tiempo logra acaparar a una gran cantidad de personas en el paraje de La Jara.

Ayer, los alrededores de la ermita se llenaron de corros de amigos y familiares. Todos buscaban la mejor encina o cualquier otro sombraje para resistir el calor desde por la mañana.

La patrona de los casareños regresó ayer a su santuario, tras haber pasado diez días en la parroquia de la Asunción, donde se celebró su novenario. Salió arropada por decenas de devotos desde la iglesia hasta la Plaza de Toros. Allí fue subida a un camión para su traslado a La Jara.

Desde la cofradía aseguran que «durante el novenario ha habido mucha gente, incuso más que otros años, y estamos contentos por cómo se ha desarrollado todo». Varios colectivos formaron parte de los encuentros religiosos durante los nueve días.

Marcha de la Virgen de la parroquia, tras celebrarse su novenario. KIKO CANEA

A mediodía, se ofició una misa en su ermita. Estuvo presidida por todos los integrantes de la cofradía. La ermita acogió a un buen número de devotos. En septiembre la Virgen no sale en procesión, ni se realiza la puja de banzos. Hay quienes aún dudan de si este día se desfila con ella, y siempre hay algún devoto que aclara que sólo sucede el Lunes de Pascua. La patrona aguardó, rodeada por las numerosas flores regaladas por los vecinos en el día de su llegada al pueblo, la visita de los casareños en el interior de la ermita. Allí depositaron limosnas, encendieron velas e incluso cantaron a la Virgen. Hubo rezos durante todo el día, agradecimientos y peticiones personales que sólo la patrona podía escuchar.

La jornada transcurrió con tranquilidad, con el ir y venir de gente, con las risas y conversaciones que caracterizan una jornada de campo, en la que no faltaron los caballos de la Asociación Ecuestre y el buen ambiente por cualquier rincón de La Jara.

Los niños tuvieron la suerte de disfrutar de un castillo hinchable, que trajo un empresario afincado en Plasencia. Dudó en venir porque el día antes había estado trabajando en las fiestas de San Miguel en Ceclavín. «Lo decidí por la mañana, y al final dije, voy a Casar de Cáceres», cuenta. Y su decisión hizo que muchos niños saltaran y disfrutaran en esta atracción, y que pudieran comprar chuches en el único puesto ambulante que ayer se instaló en esta romería.

La ermita estuvo arropada por numerosas personas a lo largo de todo el día.
La ermita estuvo arropada por numerosas personas a lo largo de todo el día. / L.C.G.

Quienes preferían escuchar música y disfrutar con un refresco o cerveza lo hicieron en la barra de bar de la caseta que instalaron otros casareños. Y el tema de conversación, ayer de muchos, fue recordar las vivencias de las romerías de antes, y las de ahora. En pocos años se han vuelto más tranquilas, y sin muchas florituras.

Ya de noche la puerta principal de la ermita se cerró. También la cancela. La Virgen permanecerá a los pies del altar durante una semana. El próximo domingo, la cofradía se encargará de cambiarle el traje. Le pondrán uno para el otoño, aún no saben cual. «Será uno más pequeño, para que luzca bien en el camarín», expresó una de las integrantes de la cofradía. En cada estación del año la Virgen luce un traje distinto. Ayer lució el que estrenó el pasado 19 de septiembre, y que fue donado por una familia casareña.