Julián en una de sus actuaciones. / josé luis barrantes

Julián Pacheco 'Tacone': «ser pregonero de mi pueblo era uno de mis sueños»

El cantaor casareño leerá el pregón de las Fiestas del Ramo el próximo 2 de septiembre, en la plaza del Ayuntamiento

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

El cantaor casareño Julián Pacheco 'Tacone' cumplirá el sueño de ser pregonero de las fiestas del Ramo. El Ayuntamiento le ha concedido este reconocimiento, contando con la propuesta de algunos vecinos, para homenajear su larga trayectoria en el mundo del cante.

La llamada que le hizo hace unos días el alcalde, Rafael Pacheco, ha sido una de las más emotivas de su vida. «Me emocioné cuando me lo dijo, ser pregonero de mi pueblo era uno de los sueños de mi vida, he recorrido muchos sitios durante décadas y siempre he llevado mi pueblo por bandera, siempre me encargaba de decir de qué pueblo era allá donde iba», destaca a Hoy Casar con orgullo.

A los 11 años Julián, que cuenta ya con 73 primaveras, ya cantaba fandango en las tabernas del pueblo. Corrían los inicios de los años sesenta cuando solía acudir, mandado por su madre, a llamar a su padre Honorio para informarle de que la mesa ya estaba puesta. «En esos años toda la familia comíamos de la misma cacerola, mi madre me mandaba a buscarlo y allí me fui metiendo en ese ambiente de cantar, a él le gustaba mucho el flamenco, aunque mucha gente me decía que si lo de cantar lo había heredado de mi tío Andrés», recuerda.

Durante décadas, este casareño ha sabido equilibrar su pasión por el cante con su dedicación laboral. Durante varios años trabajó en la construcción y posteriormente estuvo empleado 34 años en la fábrica de Terrazos Mariño. «Mi jefe me lo ponía fácil, él estaba orgulloso de tener allí a un artista, no me ponía pegas si pedía algún día poder salir antes si tenía actuación, aunque muchos otros días llegaba a casa de cantar casi al amanecer y de allí me iba a trabajar», relata.

Julián 'Tacone', como todo su pueblo le conoce, fue telonero hace varias décadas de artistas como Rafael Farina y Juanito Valderrama en el bar Jopemar, y con El Cabrero en el cine antiguo.

Tras hacer el servicio militar empezó a cantar por los bares en Cáceres, junto a un guitarrista. Poco a poco se fue introduciendo en el mundo del flamenco. «Un buen día la presidenta de la peña flamenca de Cáceres me invitó a cantar con la Mariana de Jerez de telonero, y allí estaba la directora del ballet flamenco de Cáceres y me dijeron que si querría ir con ellos, y ahí fue donde yo aprendí todas las bases del flamenco», recuerda.

Actuaciones por España y Portugal

Con ese aprendizaje comenzaron los viajes a Portugal y varias ciudades y pueblos de la geografía española durante más de una década. Posteriormente se unió al coro rociero Nayela.

En su haber tiene numerosos premios de las peñas de flamenco de distintos puntos de la región, y varios más por los cantos de saeta. Actualmente es socio de la Peña flamenca de Arroyo de la Luz.

Su dedicación a este arte ha sido por gusto y reconoce haberse divertido con lo que hacía. Ahora sigue cantando, pero siente el paso del tiempo. «Tengo pulmones y diafragma de 73 años y cuando metes el aire no es lo mismo que cuando tenías 30 o 40 años, tienes que hacer cantes más aliviados y repertorios más cortos», reconoce.

Según dice, el agradecimiento más grande es para su mujer y sus tres hijos por el apoyo recibido durante toda su larga trayectoria. «Han sabido aguantar todo el tiempo que he dedicado a esto, sobre todo mi mujer, han sido muchas horas de coche y kilómetros los que he hecho junto a mis hijos desde que eran bebés para ir a las actuaciones», resalta.

El próximo 2 de septiembre leerá el pregón en la plaza de España y, siendo para él un día tan especial, asegura que regalará a su pueblo algún cante. Sin duda, Julián ese día verá cumplido uno de sus sueños, aunque aún le queda otro en mente, el de poder cantar en el Teatro Romano de Mérida. «Nunca es tarde si la dicha es buena», confiesa.