Mantillas y trajes perviven en la procesión del Entierro

El buen tiempo acompañó la tarde de Viernes Santo este desfile, con la caja de Cristo muerto y la Virgen de La Soledad

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

La procesión del Entierro que tiene lugar cada tarde de Viernes Santo destaca por su elegancia. Pese al paso del tiempo, aún se mantiene la tradición de que los hombres acudan con trajes y las mujeres con mantillas.

Sin embargo, se trata de una costumbre que va perdiendo adeptos, ya que años atrás eran muchas más las mujeres que se unían al desfile, y muchos más los hombres que acudían con sus mejores galas.

Ayer quienes portaron la caja de Cristo muerto vistieron con traje oscuro y corbata. Así se lo pidieron los organizadores. Una casareña también cargó con esta imagen, precedida por los integrantes de la cofradía del Santísimo. Los diputados y el mayordomo portaron los faroles, y las mujeres desfilaron con las mantillas.

Tras ellos paseó de nuevo por las calles la Virgen de la Soledad, acompañada por los representantes de la Vera Cruz, integrantes de la parroquia y algunas féminas ataviadas también con sus mantillas.

El buen tiempo acompañó a esta procesión, que también va perdiendo acompañantes con el paso de los años. «Este año se ve menos gente, menos hombres en la procesión», confirmaban algunos de los asistentes.

La música de la banda municipal volvió a sonar por las calles. Durante meses los músicos ensayan cada pieza para regalar a las imágenes y a todo el pueblo en festividades como estas. Tampoco faltó el Himno nacional en la entrada y salida de las imágenes a la parroquia.

Y más allá de la elegancia que pueda verse cada tarde de Viernes Santo, destaca la dedicación de las personas que integran cada año las cofradías, que con su voluntariado y esfuerzo hacen posible que se mantengan vivas todas las tradiciones de la Semana Santa.