La vivienda ocupada ilegalmente es el tercer piso interior del número 77 de la calle Larga Alta. / L.C.G.

Un matrimonio denuncia la ocupación ilegal de un piso en la calle Larga Alta

Los okupas llevan viviendo desde hace más de un mes en ese inmueble, al que acceden sin llaves, forzando las puertas

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

El último mes ha sido para Marisol Jiménez Sánchez y su familia una auténtica pesadilla. El pasado 18 de agosto denunciaron la ocupación ilegal de un inmueble de su propiedad, ubicado en el tercer piso del número 77 de la calle Larga Alta.

Fueron unos vecinos de ese mismo bloque los que le dijeron que si había alquilado el piso, ya que entraba y salía gente del mismo. Ese día 18 cambiaron la cerradura a media mañana, en presencia de la Policía Local, pero para su sorpresa a las tres de la tarde los okupas entraron por la fuerza a la vivienda.

El matrimonio, que vive en otro municipio cacereño, invirtió hace 15 años en este inmueble que les sirve como segunda residencia, y que hace más de un año tuvieron alquilado a un joven de la localidad, al que echaron con una orden de desahucio a finales del mes de junio por impagos de la cuotas del alquiler.

«El día que denunciamos en el cuartel de la Guardia Civil dijimos que queríamos ir a nuestro piso pero las autoridades nos dijeron que sería por nuestra cuenta y riesgo ya que no sabían cómo responderían quienes estaban dentro, ellos sí fueron y comprobaron quien estaba allí pero no le pidieron contrato de alquiler y el chico que abrió la puerta dijo que llevaba varios días viviendo allí», explica Marisol a HOY CASAR.

El piso cuenta con un salón unido a la habitación, una cocina y un baño, y está completamente amueblado. «Lo estamos pasando muy mal, es una situación que no se puede tolerar, sufrimos por nosotros pero también por nuestros vecinos que están con miedo», precisa.

Primeras facturas

Las facturas del inmueble han comenzado a llegar esta semana a esta familia afectada. «Esta semana nos ha llegado el primer recibo de la luz y la factura asciende a casi 150 euros, los vecinos nos dicen que el aire acondicionado está todo el día puesto y que tienen una mancha de humedad en su techo», resalta la propietaria. Según indican, ellos no pueden hacer frente a esos pagos, ya que son padres de familia y tienen muchos gastos mensuales que afrontar.

Los vecinos también presentaron denuncia, ya que esta ocupación les causa gran preocupación porque los okupas acceden sin llave por la puerta comunitaria, forzándola y golpeándola, al no disponer de las llaves. «No nos convence que se diga que no se puede hacer nada, no hay derecho a que te invadan tu casa, nos tuvimos que enterar por una señora de la calle que ese piso había sido ocupado ilegalmente y fuimos nosotros quienes llamamos a la propietaria para confirmar si lo tenía o no alquilado», cuenta una de las vecinas de ese bloque.

Según relatan los vecinos el trasiego de personas que acceden a dicho inmueble es numeroso y se suceden hasta altas horas de la madrugada. El pasado 4 de septiembre, justo cuando los casareños degustaban junto a ese bloque de pisos la paella que el Ayuntamiento organizó con motivo de la Mesa del Ramo, una de las personas que ocupan la vivienda de forma ilegal comenzó a golpear y forzar la puerta principal del edificio.

Enfrentamiento con un vecino

Un vecino que se encontraba allí comiendo paella, sin dar crédito a lo que veía trató de impedir la entrada a esa persona, con el que comenzó una discusión de varios minutos hasta que pudo abrir la puerta. Quienes estaban allí se quedaron atónitos ante la situación y finalmente el okupa logró acceder al inmueble, acompañado de un perro, mientras insultaba y amenazaba verbalmente al vecino que trató de obstaculizar la entrada. «No hay derecho que alguien fuerce así la entrada de una vivienda y hagamos como que no pasa nada», lamentó este casareño. Minutos después llegó otra persona, también sin llaves que intentó forzar la puerta, pero logró entrar llamando al telefonillo del tercer piso.

Los propietarios han iniciado una demanda verbal de desahucio para la recuperación de la vivienda. «Hemos solicitado un desahucio civil, es la vía más rápida, no sabemos cuánto tardará porque aún no se nos ha notificado el juzgado que llevará el caso, pero en Cáceres casos similares han tardado entre cuatro y cinco meses», explica la abogada de los afectados, Pilar Cobos.

No hay ni un solo día que Marisol no piense en su vivienda, en sus enseres personales y en las personas que en ella habitan de forma ilegal. «Estamos sufriendo mucho, nunca pensamos que esto podía pasarnos a nosotros», zanja.