SEMANA SANTA 2019

Las mujeres que cargan al Cristo de la Peña

Cuatro de las casareñas que portarán al Cristo mañana. /L.C.G.
Cuatro de las casareñas que portarán al Cristo mañana. / L.C.G.

En los últimos años, la imagen es portada igual por hombres que por mujeres, y en ocasiones ellas son más numerosas

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

El Cristo de la Peña saldrá mañana en su Vía Crucis portado por hombres y mujeres. Son los hermanos de carga que aparecen junto a la imagen, cada Miércoles Santo, de forma anónima, con sus rostros ocultos bajo un capuchón de color negro. Todos llevan el mismo paso, idéntico atuendo, y en pocos metros cuadrados reina la devoción.

En los últimos años se ha incrementado el número de féminas que portan esta talla, y en alguna ocasión el Cristo ha estado incluso más arropado por ellas. Todo por cuestión de fe, y no de fuerza. Algunas casareñas llevan más de una década ofreciendo su hombro al Cristo. Este año en el lateral derecho se ubicarán nueve mujeres, otras tres estarán en el lado izquierdo, cinco delante y ninguna detrás. Cada vez son más las que quieren cargar.

Durante seis días la Hermandad ha realizado los ensayos, con las andas, por el itinerario previsto para mañana. María Royo tiene 25 años, y lleva desde los 16 sin faltar a esta cita cada noche de Miércoles Santo. Siente verdadera pasión por este Cristo, y forma parte de la Hermandad desde que era bebé. «Mi padre fue uno de los socios fundadores y me ha transmitido esta devoción», cuenta. Un año más coincidirán llevando al Cristo.

Quienes lo harán por primera vez juntas son las hermanas Gema y Gloria Borrella. Su padre, Jerónimo Borrella, fue otro de los primeros hermanos vinculados a este colectivo. «A mi padre le gustaba mucho llevar al Cristo, yo me quedé con su traje de hermano y será el que me ponga este año porque es la primera vez que cargo, tengo una manda», dice Gloria, la pequeña de las hermanas. A pesar de haber participado en más ocasiones, Gema asegura que «los momentos de nerviosismo no faltan, uno de ellos cuando el Cristo va a salir por la puerta de la parroquia, es inevitable sentir emoción esa noche».

Noelia Polo es otra de las jóvenes que lleva varios años como hermana de carga. «Durante todo el año organizamos los preparativos para este día, conoces a mucha gente y somos como una pequeña familia en Semana Santa», cuenta. Cada hermano de carga tiene una historia que les sujeta a este Cristo.

El lado derecho de las andas tendrá mañana mayor presencia de mujeres.
El lado derecho de las andas tendrá mañana mayor presencia de mujeres. / CEDIDA

Son aproximadamente 34 cargadores los que llevan cada año al Cristo. «La gente se ofrece y ensayamos antes, pero si hay más personas de las que se puede vamos rotando o nos juntamos más para que todas podamos llevarlo», dicen. Sus capataces volverán a ser este año Julián Pacheco y Andrés Lucas.

El Vía Crucis que cuenta con 14 estaciones se prolonga cada año durante más de dos horas. «Aunque suele ser una procesión larga se nos hace corta, en cada estación podemos descansar, aunque al principio es más agobio con el traje y el capuchón puesto, pero una vez se inicia la marcha lo disfrutamos muchísimo», detallan.

Cuando el Cristo sale de la parroquia se hace el silencio. Por la cabeza de cada hermano discurren distintos pensamientos, recuerdos de seres queridos. De los que no están o de quienes sí, pero necesitan la proximidad de un Cristo. Ellos, quienes lo cargan, lo sienten cerca. Mientras tanto, quienes lo acompañan o lo ven pasar lo miran desde distintas perspectivas. Al final todos le claman, para sus adentros, aquello que más necesitan.