El mayordomo, los cuatro diputados y acompañantes en el primer día de Rezo, ayer. / L.C.G.

Noches de rezos, noches de Ánimas

La Cofradía de Ánimas Benditas cumple con uno de sus actos más arraigados, el Rezo de Reyes por las todas las casas del municipio

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

Las primeras noches de enero llevan implícitas una tradición con gran arraigo en el municipio. La cofradía de Ánimas Benditas protagoniza un acto singular por las calles. La conocida popularmente como 'Ronda de Reyes' es una costumbre religiosa que, ya en el año 2020, continúa hilando la Historia casareña.

Desde ayer el mayordomo y diputados de la Cofradía de Ánimas, acompañados por familiares y amigos, rezan en cada uno de los hogares y establecimientos de la localidad. Con un itinerario marcado para los seis días, y ataviados con capas negras para afrontar las gélidas temperaturas del mes de enero, acuden a cada vivienda para ofrecer un Padre Nuestro y un Ave María.

Muchos casareños, fieles a esta tradición, aguardan la llegada de estos hombres, a los que ofrecen una limosna a cambio de un rezo. Un hecho particular es que los representantes de la Cofradía nombran a los difuntos en muchas casas de familiares y conocidos, y repiten para ellos un segundo rezo. Ese momento emociona a quienes están al otro lado de la puerta, al escuchar el nombre de sus familiares fallecidos. Un gesto que hace que esta tradición mantenga su creencia y verdadero arraigo.

Los rezos se prolongarán hasta el 6 de enero. / L.C.G.

Cada tarde, a las seis en punto, iluminados por las luces tenues que ofrecen dos faroles, objetos característicos de la cofradía, la comitiva de hombres y niños parte desde la casa de los mayordomos, este año, en la calle Barrionuevo. Luis González, que encabeza el colectivo, porta la vara de mando y camina por el centro de las calles. A ambos lados se forman dos grupos para los rezos. Desde ese momento las campanas no paran de sonar. Acompañan durante el recorrido y son portadas por los niños que se unen a este acto. Ellos son los que encabezan el recorrido, llamando a los timbres de cada casa, para dar aviso de la llegada de la cofradía. Hay vecinos que encienden las luces de las entradas de sus viviendas, y que esperan con ilusión su llegada.

Pero las noches de rezos son noches de contrastes. La propia cofradía se sorprende, que pese a ser una tradición centenaria, «haya personas que aún no sepan a qué vamos a sus casas». Anoche un vecino de la calle Nisa abrió su puerta, y se quedó perplejo al ver que varios hombres con capas de paño negras le regalaban un 'Animas Benditas'. Tras explicarle el motivo de la visita, el vecino consintió la oración, y sin dudarlo sacó de su bolsillo las monedas que tenía para ofrecerlas como donativo. Las depositó en un gran cesto que durante todo el recorrido custodian los diputados.

En cambio hay quienes no se acostumbran a este tradicional acto. La presencia de hombres vestidos de negro tocando su puerta impone respeto. Hay quienes aseguran que en algún momento de sus vidas les ha producido incluso temor. Tanto, que no se han atrevido a abrir la puerta. Aún así, la bendición y el rezo se realiza en cada casa sin excepción, se abra o no la puerta.

La cofradía reza en cada casa, abran o no la puerta. / L.C.G.

Con el paso de las décadas, y pese a que la mayor parte de las costumbres de este rezo se mantienen como en sus orígenes, se han ido incluyendo novedades. Cada vez toman más presencia los niños (en los últimos años también se unen las niñas). Son las generaciones más jóvenes, y que viven con ilusión, junto a sus padres y abuelos las vivencias de estos días.

Coplas de Ánimas

Otros de los momentos típicos de estas noches son los cantos de las coplas de Ánimas. Aunque el rezo es un ritual, hay quienes piden a los cofrades que directamente canten en la puerta de sus casas. Los diputados en ese momento entonan con alegría alguna de la quincena de coplas existentes, y que durante los días previos han aprendido. «Las Ánimas de esta casa, quién las pudiera llevar, volando como palomas, a la corte celestial». Y repiten, siempre, las dos últimas frases de cada estrofa.

En cada copla hay un mensaje distinto. Otra dice así: «A tu puerta alma piadosa, las Ánimas han llegado, que nos des una limosna y salud para otro año». Los cantos se producen habitualmente en casa de los familiares y amigos que cada noche abren sus puertas para ofrecer un aperitivo a los cofrades y acompañantes. El mayordomo entrega a los moradores la vara de mando durante el tiempo que dura la visita.

Por un momento se suspenden los rezos para tomar café con dulces o un refrigerio. Ellos agradecen la invitación cantando más coplas a los residentes. Y cantan: «Somos una cofradía, que venimos a rezar, por las almas de esta casa, que en el purgatorio están».

Durante estos días, familiares y amigos ofrecen a los cofrades y acompañantes aperitivos en sus casas. / L.C.G.

Según una publicación realizada por la Universidad Popular Helénides de Salamina y el Ayuntamiento casareño la tradición del rezo de Reyes fue abolida durante algunos años a principios del siglo XX por considerarse «un acto irreverente, que se presta a burlas y escenas no muy de acuerdo con el carácter de la Cofradía, según expresó la autoridad eclesiástica de esa época». Años más tarde y con la insistencia de los casareños que confiaban en este acto renació esta tradición.

Por el momento los casareños continúan fieles a esta costumbre, y el traspaso de cargos que se realiza cada año se mantiene. No es de extrañar que los mayordomos hayan sido diputados en décadas pasadas, o que los diputados hayan disfrutado de esta experiencia con sus padres en la mayordomía. De hecho, quienes fueron mayordomos y diputados con anterioridad disfrutan de esta experiencia acompañando hoy día a nuevos familiares y amigos.

Hasta el próximo 6 de enero, la cofradía de Ánimas rezará por las casas, como dicta una tradición que se mantiene a lo largo de los siglos. La recaudación del Rezo de Reyes se empleará en la adquisición de las bollas de anís que se reparten a finales de abril a niños, jóvenes y mayores de la localidad. También se destinará a nuevas iniciativas que requiera el cementerio parroquial, uno de los pocos que siguen existiendo en el ámbito nacional.