El acto tuvo lugar ayer en el número 89 de la calle Larga Alta. / L.C.G.

Numerosas personas arropan la Mesa del Ramo repleta de productos típicos

La Cofradía de Ánimas se encarga cada año de organizar este acto, el más tradicional de las fiestas de Casar de Cáceres

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

La Mesa del Ramo fue la protagonista ayer de las Fiestas del Ramo. Se trata de la tradición más antigua asociada a estos festejos populares y que pervive gracias a la organización llevada a cabo por la Cofradía de Ánimas Benditas.

Los integrantes de este colectivo, que se renueva cada año, fueron los encargados de recopilar días atrás todos los productos típicos, no sólo de la localidad, sino de otros pueblos cercanos para este evento. También de instalar las cuatro encinas que cada año rodean la mesa.

Tras la misa que tuvo lugar en la parroquia de la Asunción, los integrantes de este colectivo, acompañados de las autoridades religiosas y municipales, se dirigieron al número 89 de la calle Larga Alta, lugar en el que se ubicó la mesa de ofrendas.

La banda municipal de música fue la encargada de encabezar el desfile desde la iglesia hasta ese lugar, creando un ambiente de festividad para los casareños y las personas que acudieron a este acto. Antes de la bendición de los productos por parte del párroco Luis Vidal Arias la mesa ya estaba arropada por numeroso público.

En los corrillos había un matrimonio que confirmaba a sus paisanos que llevaban algo más de dos décadas sin estar presente en una mesa del Ramo. Se trata de casareños emigrantes que hasta este no habían tenido la oportunidad de acercarse a ese escenario. Por el contrario, había personas otras muchas personas asiduas que suelen estar cada año en primera fila para no perder detalle de la bendición y comprar algún producto. «Mientras pueda no faltaré nunca a este acto», aseguró Hortensia, vecina de la barriada Las Malvinas.

En este encuentro no faltaron los más longevos de la calle Larga, que presenciaron desde bien cerca lo que allí acontecía, como es el caso de las octogenarias Tomasa y Tolli, que se mostraban felices de disfrutar de ese acto tradicional al lado de casa.

La gran mesa estuvo repleta de todo tipo de productos, entre ellos, dulces y tartas populares de la localidad, quesos variados, cestos de fruta, tencas en escabeche y embutidos. En esta edición se volvió a contar con las floretas de Holguera y las tartas de almendra elaboradas por las monjas de Garrovillas de Alconétar, así como otros dulces típicos de Arroyo de la Luz.

La cofradía dejó instalada la mesa durante toda la jornada, según han indicado a Hoy Casar, por el trasiego de personas que durante todo el día pasaba por la calle y se aproximaba a comprar. «Se vendió todo, nos faltan vender algunos quesos y embutidos y haremos recuento de lo recaudado», han precisado. El dinero obtenido se empleará en necesidades del camposanto casareño.

Con motivo de esta festividad, el Ayuntamiento volvió a organizar el reparto de paella y ponche, a escasos metros de la mesa del Ramo. A mediodía se dibujó una gran fila en la calle Larga de asistentes que querían degustar ese plato. Se repartieron unas 300 raciones.

La fiesta continuó en la plaza de España con el grupo 'Rumbeando', procedentes de Don Benito. Por la tarde, alrededor de 850 personas acudieron a la plaza de toros para disfrutar de una jornada taurina. Se llevó a cabo un gran prix con la participación de varias peñas casareñas que tuvieron que luchar por hacerse con tres premios, afrontando distintas pruebas mientras esquivaban a la vaquilla.

La noche del domingo volvió a concentrar en la plaza de Sancho IV a quienes querían continuar con música y bailes. La fiesta se ha prolongado hasta las cinco de la madrugada.