El piloto portugués Paulo Martinho encandila a los casareños con sus trucos y destreza

El piloto portugués durante uno de sus juegos con fuego, ayer, en el Paseo de Extremadura. /L.C.G.
El piloto portugués durante uno de sus juegos con fuego, ayer, en el Paseo de Extremadura. / L.C.G.

Centenares de personas asisten a este encuentro organizado por la Peña Motera Casareña

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

Los derrapes, picadas, caballitos y el juego con fuego que protagonizó el piloto portugués Paulo Martinho eclipsó a los centenares de personas que ayer se dieron cita en el Paseo de Extremadura. La Peña Motera casareña organizó ayer la primera concentración en la localidad, a la que asistieron algo más de un centenar de aficionados a las dos ruedas.

Desde bien temprano el ruido de las motos fue el protagonista en el municipio. El punto de concentración fue el Paseo de Extremadura, que quedó cortado en un tramo para las actividades de esa jornada. Tras realizar una visita a Garrovillas, y pasar por Navas del Madroño y Arroyo de la Luz, los moteros visitaron la quesería 'Doña Francisca' donde degustaron numerosos tipos de quesos.

El plato fuerte tuvo lugar a las siete de la tarde con el espectáculo del piloto luso, que dejó boquiabiertos a quienes nunca antes habían visto algo así. Martinho impresionó sobre el asfalto casareño, con sus tres motos y un quad. La jornada amenazaba lluvia, pero al final no cayó una gota, y quienes esperaban este espectáculo lo disfrutaron durante algo más de hora.

El piloto luso deleitó al público con numerosos trucos, derrapes, caballitos y vueltas. L.C.G.

El piloto dio una lección de destreza y control sobre las dos y cuatro ruedas. Implicó al público en todo momento, a los que incluso se atrevió a desafiar con algunos trucos haciéndolos partícipes. El pionero del freestyle del país vecino dejó su huella en la localidad. Realizó varios cambios de vehículos, y con uno de ellos pudo dar hasta dos vueltas seguidas en el asfalto. En la tarde de ayer hubo velocidad, humo y también olor a rueda quemada. «Una rueda de esa moto cuesta unos 200 euros», decía un aficionado.

No se despidió sin grabar a sus seguidores, haciendo pase por todo el recinto, y ofreciendo su mano a los que ocupaban las primeras filas. «Es un máquina, tiene mucha habilidad y se nota que disfruta con lo que hace», fueron algunos comentarios de los presentes. El piloto, concentrado con su espectáculo, no dejó de sonreír. Agradó a niños y adultos, se llevó innumerables aplausos y una última ovación. También hubo tiempo para fotos y la entrega de la Torta del Casar al piloto por parte de los organizadores.

En este encuentro se contó con la presencia de varios integrantes de la Agrupación local de Protección Civil, así como una ambulancia medicalizada, y no hubo ningún tipo de incidente.

Por la noche la fiesta continuó en la Sala Ultrella, con un aperitivo y música. En esta jornada de convivencia motera se realizó la entrega de distintos premios por parte del colectivo, destacando a los participantes de mayor y menor edad, la moto más antigua o el motero procedente de la localidad más lejana. «Estamos contentos con la primera concentración, hemos conseguido crear buen ambiente y que la gente disfrute», expresó el presidente, Lorenzo Gómez.