Las roscas de San Blas, el regalo fiel de los padrinos a sus ahijados

Roscas y cordones, en el punto de venta junto a la estatua de Helénides de Salamina. /L.C.G.
Roscas y cordones, en el punto de venta junto a la estatua de Helénides de Salamina. / L.C.G.

Hoy también se han vendido centenares de cordones, que han llegado incluso al cementerio

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

Las protagonistas de este 2 de febrero, día de Las Candelas, son las roscas de San Blas. Hoy los casareños han cumplido con la más importante de las tareas de esta jornada, comprar este pan bendecido para regalar a sus ahijados.

Desde las 10.00 horas, momento en el que las 1.900 roscas de pan han sido bendecidas por el párroco, centenares de vecinos se han aproximado a los puntos de venta de los soportales de la plaza de España y en el Paseo de Extremadura junto a la estatua de Don Ángel.

Las roscas se han vendido a un euro, y los innumerables cordones de colores a cincuenta céntimos. Este año se han adquirido 3.360 metros de cordones que hoy los casareños lucirán alrededor de su cuello. «Siempre se ha dicho que es para prevenir el mal de garganta y no nos viene nada mal porque hace mucho frío», decía una de las vecinas que nada más desayunar ha salido de casa, bien abrigada a comprar las roscas.

El viento y las bajas temperaturas de hoy no han impedido que desde primeras horas de la mañana los padrinos y madrinas salieran a la calle a comprar el pan. En Casar de Cáceres la tradición de obsequiar a los ahijados con esta típica rosca y su cordón correspondiente se mantiene intacta. «Tengo siete nietos, y solo un ahijado pero yo se las regalo a todos», ha dicho Juli, que no falta a esta cita cada año.

Nuria Barrantes ha obsequiado hoy por primera vez a su sobrino Hugo y a Martina, la hija de unos amigos, con esta rosca. Fue madrina de bautizo de ambos, y hoy cumple con su cometido. «Les daré la rosca, el cordón y un regalito para que lo tengan de recuerdo», ha precisado.

Natalia, junto a sus padres, ha llevado el cordón a su padrino y bisabuela al cementerio. CEDIDA

Natalia, de 3 años, ha ido a comprar su rosca junto a sus padres, Alejandro y Prado. Sus padrinos eran su abuela paterna y su tío paterno, ambos fallecidos. «Aunque ya no tiene padrinos no se queda sin rosca y se la compramos nosotros», han explicado sus progenitores. Prado tampoco se ha olvidado de escoger un cordón, este año de color verde, para su hermano Fernando. «Cada año se lo llevo al cementerio, hoy le quitaré el que tiene atado en la lápida del año pasado y le colgaré éste nuevo, también haré lo mismo a mi abuela, me gusta regalárselos en este día», ha dicho la joven casareña.

Centenares de historias distintas envuelven este día de la rosca en la localidad. Prado Conejero se llevaba una rosca para su ahijada Marta, que aunque reside en Huesca, ha asegurado que se la guardará en el congelador hasta que vuelva. Maxi Royo también se la ha comprado a su nieta Gala. Así viven este día los padrinos y ahijados, quienes agradecen este pan y los regalos que se les hacen.

Hoy, además de las roscas, también se han ofrecido pirulís y pulseras de los Santos, así como papeletas para el sorteo de dos borregos. Como cada año los organizadores son los integrantes de la cofradía de San Benito, que este año también han hecho reparto en coche por las calles, para que nadie se quedara sin roscas de San Blas.