La Soledad sale de su ermita, tres años después, muy arropada por los casareños

El traslado a la parroquia se ha llevado a cabo a las 20.45 horas, y mañana comenzará el novenario de la Virgen y el Nazareno

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

La emoción por ver partir a la Virgen de La Soledad desde su ermita hasta la parroquia se ha hecho notar hoy en la localidad. Decenas de personas han acudido a presenciar este momento, que no se producía desde el año 2019.

Almudena Barriga era una de las muchas personas que esta tarde se han acercado hasta la ermita. Aguardaba la salida de la Virgen junto a su hijo. Su marido, Jacinto, llegó antes de la hora prevista porque tenía ilusión por cargar con la imagen. Los voluntarios que han querido trasladar a La Soledad a pie se han concentrado en el interior de la ermita.

Entre el grupo de hombres también estaban tres mujeres, jóvenes, y muy devotas de la Virgen. Mingo Izquierdo tampoco ha faltado a esta cita. «Llevábamos ya dos años sin poder cargarla y hoy es el día», ha dicho ilusionado.

Tras la misa de las ocho, el diácono Carlos Moro y representantes de la cofradía de la Vera Cruz han dado la orden de salida. Ante la atenta mirada de todos los presentes La Soledad ha cruzado las verjas, y en apenas quince minutos ya se encontraba en la capilla de la parroquia. Valentín Royo ha sido el encargado de dirigir la imagen. «Yo he venido para cargarla pero me han ofrecido dirigirla y así lo he hecho», ha expresado este casareño, que años atrás también ha sido capataz en Semana Santa.

Mientras la Virgen se dirigía a la parroquia decenas de personas le han seguido sus pasos. Le han cantado durante el recorrido, también al llegar a la parroquia. No ha faltado el canto de La Salve para darle la bienvenida, el mismo con el que será despedida a su regreso a la ermita la noche de Viernes Santo.