Una veinteañera casareña denuncia en redes sociales el acoso de unos menores a otros compañeros de la misma edad

Lucía Campón Gibello
LUCÍA CAMPÓN GIBELLO

María Cruz González está a punto de cumplir 20 años. La joven casareña ha causado un revuelo en redes sociales tras publicar la situación de acoso que tuvo que presenciar la noche del pasado lunes en el parque del Ejido de Abajo.

Según narra en la historia de su perfil fue «triste y desagradable» ver cómo un grupo de menores arremetió contra varios adolescentes, de edades similares, que se encontraban disfrazados y jugando. «Comenzaron a molestarlos, a meterse con ellos, a insultar a uno de los niños que iba disfrazado llamándole literalmente 'maricón', le quitaron la peluca y le empezaron a 'pegar' repetidas veces con una botella de agua y los acabaron echando del banco».

La joven, que presenció junto a dos amigas este desencuentro juvenil, también precisó en su escrito que «el chico ni siquiera pudo defenderse ni soltar una sola palabra, estaba totalmente acorralado, simplemente esperó a que lo dejasen de molestar para poder irse».

Ella y sus amigas no pudieron hacer caso omiso a lo sucedido y le recriminaron al grupo de menores por qué habían actuado de esa forma. «Sólo se dignaron a reírse, a pasar de nosotras y a buscar un culpable, nunca había visto algo así y se me partió el alma de ver cómo todos se lo tomaban a broma, el acoso es un tema muy serio y por desgracia le cuesta la vida a las personas más inocentes», cuenta.

Según ha contado a Hoy Casar, «los chicos que fueron acosados me dijeron que les había pasado más veces, que no era la primera vez».

Por este motivo, no ha dudado en contar esta historia y hacerla pública, con el único fin de «crear conciencia y que la gente actúe cuando vea situaciones similares». Su historia, narrada con todos los detalles de ese momento que nunca hubiera querido presenciar, la vieron casi mil personas a través de su perfil en tan sólo 24 horas. Decenas de personas la han compartido en los dos últimos días.

La conciencia de María, que el próximo curso estudiará un módulo de Integración Social, está tranquila. «Tiene la misma culpa el que lo hace, que el que lo ve y se calla», asegura. Ella no se calló y actuó contra una gran injusticia protagonizada por adolescentes.